En el mes de julio, en pleno apogeo de la llegada de visitantes a España, el sector turístico rozó los 3,1 millones de empleos. Se dieron de alta 110.000 trabajadores más en la Seguridad Social, un 3,1% más que el año pasado. La ocupación en esta industria sigue creciendo al calor de los últimos récords de turistas internacionales, que aumentaron un 5% en el primer semestre, hasta los 46,6 millones. Aun así, los sindicatos recuerdan que estas cifras siguen ocultando una elevada rotación en las plantillas y dificultades para atraer y retener a los trabajadores, que a menudo terminan optando por otros empleos con mejores salarios y mayores posibilidades de conciliación.“Eso de que ha llegado el turismo de calidad será para los dueños de los hoteles; las camareras de piso y los friegaplatos no lo hemos notado”, espeta Magnolia Cuevas. Es una de las miles de mujeres que forman el colectivo de las kellys –las que limpian– , que hace más de una década canalizó el hartazgo de las limpiadoras de habitaciones de hotel por sus condiciones laborales. Lleva 17 años en el sector y ha tenido momentos en los que se ha planteado cambiar de oficio. En lugar de irse, el año pasado montó un comité de empresa. Cuevas denuncia que los salarios siguen siendo el mínimo o los que marca el convenio, un marco que, asegura, no siempre respetan los hoteles: “Lo incumplen con externalizaciones”.El 2025, por cada 100 altas en la Seguridad Social en la hostelería, se produjeron 99 bajas de empleadosSe ha acostumbrado a volver de sus vacaciones y encontrarse con compañeras nuevas en el equipo, porque muchas se marchan para coger trabajos con menos desgaste físico y psicológico. “En la pandemia, las ETT dejaron a los trabajadores con una mano detrás y otra delante, así que muchas se fueron a limpiar colegios, hospitales u oficinas”, recuerda. El perfil mayoritario de la kelly , agrega, no ha cambiado en este tiempo: una mujer migrante y, en muchos casos, monoparental.Entre enero y junio de este año, la hostelería –sumando las actividades de alojamiento y las de comidas y bebidas – registró 2,17 millones de altas y 1,92 millones de bajas en la Seguridad Social. Es decir, por cada 100 altas se produjeron casi 89 bajas, un reflejo del elevado movimiento laboral del sector, pese a que el saldo neto fue positivo en 247.125 afiliaciones. Si se toman los datos del conjunto del 2025, el retrato es aún más contundente: por cada 100 altas en la hostelería hubo 99,4 bajas.Según los últimos datos disponibles del Instituto Nacional de Estadística (INE), correspondientes al 2024, el turismo representó el 12,6% del PIB español y el 12,3% del empleo total. Pero también es una de las actividades con las remuneraciones más bajas del país: los asalariados de la hostelería cobraron de media 17.653 euros, según la última encuesta anual de estructura salarial del mismo organismo. Además, una cuarta parte de los trabajadores tiene un empleo a tiempo parcial. Aunque la reforma laboral ha frenado en parte el abuso de la temporalidad, hasta julio el 46,8% de los nuevos contratos en esta industria seguían teniendo fecha de caducidad. De hecho, una de cada cuatro de estas relaciones laborales duró menos de una semana.“La precariedad es muy predominante y hace que no exista una profesionalización del oficio”, señala Paco Galván, secretario de hostelería de CC.OO. Servicios. En su opinión, muchos trabajadores cambian de sector en busca de una mejor conciliación, cansados de los horarios nocturnos, los turnos partidos o de trabajar habitualmente en fines de semana y festivos, a menudo sin una remuneración suficiente que compense estas condiciones. La responsable del sector de la hostelería en UGT de Catalunya, Ester Sanahuja, añade otro factor acuciante: la crisis de la vivienda. “Aunque hayamos conseguido subidas salariales en los convenios, no es suficiente porque el precio de los pisos sigue subiendo. Hay trabajadores del sector viviendo en caravanas y en tiendas de campaña”.En su último informe de perspectivas, publicado en julio, Exceltur aseguraba que las empresas turísticas han intensificado “su esfuerzo en la mejora de su imagen como empleador, promoviendo las figuras de contratación estable”. En su diagnóstico de la situación, los empresarios del sector también inciden en su preocupación por el absentismo, que sitúan en el 6,6% de las horas trabajadas. Según esta encuesta, esto supone un coste de 5.959 millones de euros para las compañías, equivalente al 2,6% de su facturación.Las relaciones entre patronales y sindicatos no atraviesan ahora un momento de ruptura a nivel estatal –en abril lograron desbloquear la negociación del último acuerdo de la hostelería–, pero las condiciones siguen siendo uno de los principales focos de tensión en los convenios provinciales y autonómicos, que fijan aspectos como los salarios o la jornada.“Tomaba Enantyum todos los días”Esta semana las kellys se concentraron en la plaza Sant Jaume de Barcelona para denunciar que la sobrecarga de trabajo durante el verano tiene graves repercusiones sobre su salud. La portavoz de Kellys Unión Cataluña, Juani Pérez, critica que los hoteles llegan a exigirles ratios de hasta 18 habitaciones por jornada, lo que a menudo las obliga a terminar tarde y saltarse los descansos. “Hemos normalizado el dolor. Yo hace un año que no trabajo como camarera de piso y me di cuenta de que tomaba Enantyum todos los días”, explica. El colectivo reclama que esta profesión se incluya entre aquellas que pueden acogerse a los coeficientes reductores para acceder a la jubilación anticipada. Pérez también pide que otras enfermedades como los dolores de rodilla y las lumbalgias se reconozcan como profesionales para acabar con las disputas con las mutuas. Galván, de CC.OO., asegura que ya están negociando con la patronal para solicitar estos coeficientes reductores para las kellys. Pese a ello, Pérez reprocha un apoyo “tibio” por parte de los sindicatos, mientras los convenios siguen sin recoger algunas de sus principales reivindicaciones.Periodista de Economía en La Vanguardia. Antes trabajó durante diez años en la misma sección en el Diari Ara. Es autora del libro 'El club de los unicornios' (Península, 2023).
Los récords turísticos no frenan la fuga de trabajadores del sector en España
Los bajos salarios, la sobrecarga y los problemas para conciliar desgastan las plantillas







