¿Te imaginas llegar a una ciudad y encontrarte con una muralla medieval prácticamente intacta, palacios, iglesias románicas y una catedral que también parece una fortaleza? Pues no hace falta viajar muy lejos ni ponerse a buscar un decorado de película. Ávila tiene todo lo necesario para que una escapada de fin de semana se convierta en un pequeño viaje en el tiempo.
Y si además vamos en septiembre, podemos ser testigos de un ambiente aún más auténtico: del 3 al 6 de septiembre, las calles del casco histórico acogen las Jornadas Medievales, cuatro días en los que la ciudad se llena de artesanos, músicos, caballeros, campamentos, espectáculos y personajes de otras épocas. Es el Mercado de las Tres Culturas, una de las grandes citas del calendario abulense y una celebración declarada Fiesta de Interés Turístico Nacional.
La propuesta es sencilla: aprovechar las Jornadas como excusa para visitar Ávila, pero no quedarnos solo en ellas. Porque aquí hay mucho que ver, vayamos cuando vayamos: podemos caminar por la muralla, entrar en palacios e iglesias, seguir las huellas de Santa Teresa, descubrir alguna que otra historia curiosa, contemplar la ciudad desde los Cuatro Postes y sentarnos después a probar unas patatas revolconas o unas buenas yemas, como manda la tradición.







