Recientemente Milei, en medio de una presentación en el Council de las Américas, se refirió al modelo económico de su gobierno y se explayó en el mismo como el eje del crecimiento económico que promueve, explicando todos los éxitos que alcanzo. Esto es algo en lo que está insistiendo en todos sus mensajes y a lo que alude permanentemente. Lo hace en medio de múltiples menciones y referencias a autores de teorías económicas que por su profusión los convierte en discursos poco amigables para la población en general, además de plantear dudas respecto a si realmente esas teorías y esos autores son tan geniales o solo grandes exageraciones poco fundamentadas. En medio de esto lanzó, como al pasar, una alusión a “los pañuelos verdes” y los responsabilizo de la caída de la natalidad. Dijo: “Y, de hecho, estamos pagando muy caro la locura de los pañuelitos verdes y hoy la Argentina no llega a una tasa de crecimiento de la población que permite la reposición”. Argumento falso que atribuye que la legalización de la interrupción voluntaria del embarazo condiciona el crecimiento poblacional y la sustentabilidad del sistema previsional. Esto no es nuevo, porque desde la campaña, y luego en el gobierno, sus políticas niegan los Derechos Humanos de las mujeres, especialmente los reproductivos, y desconoce la desigualdad de género, así como también la transición demográfica. Transición que se caracteriza por la extensión de la vida, o sea, el envejecimiento de la población junto a la disminución de la fecundidad, algo que empezó muchas décadas antes que se sancionara está ley y que se registra en todo el mundo.