AnálisisEL TIEMPO reproduce el texto que el magnate de la tecnología y filántropo escribió analizando la inteligencia artificial y el momento actual.Para Bill Gates, las decisiones que se tomen ahora serán críticas para el futuro de esta tecnología y su impacto en la humanidad. Foto: iStock29.08.2026 22:01 Actualizado: 29.08.2026 22:01
A lo largo de toda mi vida, solo he tenido dos trabajos. En el primero, desarrollé un software para empoderar a las personas a través de Microsoft. En el segundo, me dediqué a destinar la fortuna que hice para hacer del mundo un lugar más equitativo. Ambas experiencias han influido en mi visión sobre la inteligencia artificial (IA). LEA TAMBIÉN En la última década, los avances que ha tenido la IA –término que se emplea desde que nací– son significativos y el ritmo con el que mejora es alucinante. Por primera vez, la IA puede sustituir, incluso superar, la inteligencia humana.El reto de la IA en términos de igualdad es colosal. La IA será o bien la mayor promotora de equidad, o bien la peor fuente de injusticia. ¿Cómo utilizaremos esta tecnología para hacer del mundo un lugar más justo y evitar que se acentúe la brecha entre ricos y pobres? ¿Cómo protegeremos a las personas más vulnerables de los perjuicios causados por la IA, incluidas aquellas que pierden sus trabajos?Responder a estas preguntas debería ser la máxima prioridad del mundo de hoy, porque si se dan los pasos adecuados, la IA será una fuerza que mejorará la vida de todos.Sin embargo, en estos momentos no nos estamos preparando para ello. No veo indicios de que los líderes, los expertos y las sociedades estén hablando de los retos para facilitar la transición a la era de la IA.Resulta difícil imaginar que algún modelo de IA pueda sustituir a la inteligencia humana cuando, hasta hace poco, eran incapaces de resolver un sencillo sudoku o de contabilizar las ‘R’ en la palabra strawberry. Pero el problema de la fiabilidad se está solucionando. Los desarrolladores están creando tecnologías capaces de comprobar su propio trabajo y de perfeccionarse a sí mismos. LEA TAMBIÉN Otra razón por la que la gente subestima a la IA es por la ausencia de un punto de comparación con innovaciones del pasado. Luego de 20 años en el mercado, el computador cambió de forma significativa nuestra forma de trabajar. La IA, por el contrario, funciona en los dispositivos que tenemos y utiliza el lenguaje natural. Se adapta a nosotros.Una confesiónReconozco un posible sesgo. Me he lucrado del sector tecnológico. Y aunque he diversificado mis ingresos, sigo teniendo vínculos financieros con él. Ahora colaboro con Microsoft y otras empresas de IA como presidente de la Fundación Gates para buscar garantizar que esta innovación beneficie a las personas a nivel mundial.Mis opiniones sobre la IA no tienen el objetivo de ganar dinero. De hecho, todos los recursos que genero por mis inversiones, incluidas las realizadas en tecnología, se destinan a la Fundación para luchar contra la desigualdad global.Con la IA, mis sentimientos están encontrados. Los beneficios y los problemas que trae esta tecnología llegan juntos. Necesitamos tiempo para prepararnos para el periodo de agitación social, política y económica al que estamos a punto de entrar. Las personas que más tiempo requieren son las que menos tienen: el contador al que sustituyen por un bot o el empleado que gana 20 dólares la hora y pierde su trabajo por un robot que cuesta la mitad.Gates fundó Microsoft en 1975, luego redujo su participación allí para dedicarse a la filantropía. Foto:Clemens Bilan. EFEMuchos afirman que la actual transición tecnológica será similar a las anteriores y ponen como ejemplo a EE. UU. y cómo el empleo pasó de la agricultura a las oficinas. Sin embargo, ese proceso se prolongó a lo largo de varias generaciones y generó nuevos puestos de trabajo en los que se requería de la inteligencia humana. Pero ahora estamos hablando de una tecnología que puede sustituir a esa inteligencia humana.Su impacto no se limitará a un solo sector, dado que puede ver, escuchar, hablar y razonar, y que con el tiempo realizará trabajos físicos con la misma soltura que cualquier ser humano. También asumirá tareas en los ámbitos jurídico, médico, desarrollo de software e industria manufacturera. Esto ocurrirá en una década. Los intereses geopolíticos y económicos ejercen una presión para seguir adelante con los avances a toda velocidad. Es imperativo comprender tanto los beneficios como los riesgos.La pérdida de empleoEn 1933, durante la Gran Depresión, el desempleo en EE. UU. era del 25 %, que se mantuvo en dos dígitos durante gran parte de la década siguiente. Al repuntar la demanda, inversión y crecimiento, se mejoró el indicador.Con la IA, puede que el desempleo no alcance este nivel, pero su impacto no desaparecerá con un ciclo económico. Los puestos de trabajo que corren mayor riesgo son los de nivel básico e intermedio, y los nuevos que se creen requerirán, en su mayoría, competencias que toman tiempo en adquirir.El trabajo de oficina ya se está viendo ligeramente afectado. Tras la adopción generalizada de la IA generativa, la tasa de empleo descendió significativamente entre los empleados jóvenes. Creo que esta tendencia continuará, pero no se limitará a un puñado de sectores o profesiones. LEA TAMBIÉN La disrupción llegará mucho más lejos cuando la IA asuma tareas que hoy requieren trabajadores cualificados, como evaluar solicitudes de préstamo, realizar análisis de datos e incluso clasificar a los pacientes según la gravedad de sus enfermedades.Muchas personas cambiarán de trabajo, pero la agitación que implica perder el empleo y encontrar uno nuevo será considerable. Las fuerzas del mercado acelerarán cada vez más la adopción de robots con IA y, a menos que intervengamos, habrá menos puestos de trabajo de calidad disponibles.El mayor cambio ocurrirá cuando la IA realice un trabajo prácticamente sin errores. En ese momento, podrá funcionar de forma autónoma sin que una persona tenga que supervisarla, y las empresas tendrán todos los incentivos económicos para permitirlo.¿Cómo funcionará una economía que se ha construido en torno al empleo si hay menos personas trabajando o trabajando menos horas?Las repercusiones por las altas tasas de desempleo son generalizadas. Las investigaciones sugieren que, en algunas zonas de EE. UU., los cierres de fábricas han contribuido al aumento de las muertes por sobredosis de opiáceos.Esperar a que las personas se queden sin empleo o estén subempleadas será demasiado tarde. La IA supone un desafío estructural para la forma en que está organizada nuestra economía.Una tecnología con capacidad para infligir dañoMucho antes de que la IA se popularizara, ya circulaba información en Internet sobre cómo fabricar bombas, armas biológicas e incluso virus informáticos. La IA facilitará no solo el acceso a esta información, sino también su puesta en práctica. Incluso delincuentes con habilidades limitadas podrán atacar a víctimas de todo tipo, desde individuos y empresas hasta gobiernos.Las capacidades de la IA ya están empezando a utilizarse para llevar a cabo ciberataques. Los expertos en ciberseguridad ven con preocupación los próximos años, ya que los atacantes están adquiriendo nuevas y potentes capacidades más rápido de lo que los expertos pueden corregir todas las vulnerabilidades. Al fin y al cabo, el mismo modelo de IA que detecta un fallo en un software para que una empresa lo solucione también puede ayudar a un delincuente a aprovecharlo. Pensemos en las infraestructuras más vulnerables: hospitales, entidades financieras, servicios públicos y sistemas de gestión pública. Cuando estas instituciones son atacadas, los pacientes, los clientes y los beneficiarios son quienes tienen más que perder.Lo mismo ocurre con el bioterrorismo. Si bien la IA propiciará avances que salvarán vidas en medicamentos y vacunas, también facilitará el diseño de nuevas enfermedades. Una vez más, es difícil distinguir entre las capacidades positivas y las peligrosas. También está el riesgo de cómo esta tecnología permitirá concentrar más poder. Por ejemplo, las armas autónomas les permitirán a los gobiernos emplear cada vez más la fuerza letal sin que un ser humano intervenga en la decisión. Controlar y manipular la opinión pública también será más fácil, barato y eficaz. LEA TAMBIÉN El poder de utilizar la IA para hacer daño no se limitará a personas o instituciones. Ya se han presentado casos en que los propios sistemas de IA actuaron en contravía de las pretensiones de sus desarrolladores. A medida que los modelos se vuelvan más potentes, podrían empezar a actuar en contra de nuestros intereses y podríamos perder el control.Por otra parte, cuando era niño, en Seattle, no tenía muchos amigos. Me costó mucho esfuerzo y necesité ayuda de mi madre para desarrollar mis habilidades sociales y poder relacionarme. Dudo que me hubiera esforzado tanto si hubiera tenido un compañero de IA por aquel entonces.Esos modelos te hablan de una forma con la que ya te sientes cómodo. No te sacan de tu zona de confort. Siempre están disponibles y nunca se enfadan contigo. Esto les da el potencial de volverse muy adictivos y de privarnos de las lecciones que aprendemos al relacionarnos con otras personas.La evidencia sobre este tema aún es escasa, pero hay indicios que nos deberían preocupar. Un estudio de investigadores de Stanford y Carnegie Mellon, en el que participaron más de 1.100 personas que usan IA, mostró que quienes tenían menos amistades eran más propensos a recurrir a un chatbot en busca de compañía. Y cuanto más intensos y personales se volvían los intercambios con el chatbot, peor se sentían. LEA TAMBIÉN Apenas estamos empezando a comprender los peligros que Internet –especialmente las redes sociales– representan para el desarrollo de los jóvenes. Estamos observando un uso compulsivo, trastornos del sueño, ciberacoso y exposición a contenidos nocivos. Países como Australia, Reino Unido y Noruega están adoptando medidas de protección. China es el que ha ido más lejos. Su normativa restringe ampliamente los chatbots, prohíbe los diseños que fomenten la dependencia emocional y las aplicaciones de parejas sentimentales virtuales para los menores de edad.También me preocupa el impacto de la IA en la educación. Irónicamente, la herramienta que permite aprender más que nunca también influye en que las personas aprendan menos. Un estudio sugirió que un mayor uso de la IA se asociaba con un menor pensamiento crítico. LEA TAMBIÉN Este es el peor momento para que los seres humanos perdamos nuestro pensamiento crítico. En una era de desinformación, la capacidad de distinguir lo que es verdad de lo que no lo es se convierte en una habilidad esencial para la vida.Beneficios y peligrosAlgunas personas solo ven las ventajas de la IA y no prestan suficiente atención a los aspectos negativos. Otras cometen el error contrario, que consiste en centrarse exclusivamente en los peligros –que son reales– a costa de pasar por alto los posibles beneficios. Necesitamos reconocer ambas cosas.Maximizar los beneficios es tan importante como minimizar los perjuicios. Gracias a su capacidad para sintetizar conocimientos de todos los campos, la IA puede acelerar la innovación en los retos técnicos más difíciles del mundo: proporcionar energía limpia y fiable para todos, combatir el cambio climático, producir suficientes alimentos, erradicar enfermedades y mucho más.La IA puede ayudar a resolver la carencia de especialistas en centros médicos para diagnosticar a un paciente en una emergencia, como un infarto. Un ejemplo es Viz.ai, que funciona en alrededor de 2.000 hospitales de EE. UU. y analiza imágenes de escáner para detectar accidentes cerebrovasculares y otras emergencias, y ayuda a coordinar la atención de los pacientes.Los servicios gubernamentales son otro ámbito en el que la IA puede facilitarles la vida a las personas, por ejemplo, al agilizar los trámites para recibir ayudas. Los gobiernos pueden mejorar la experiencia de los ciudadanos, empezando por aquellos que más necesitan sus servicios de protección social.A pesar de mis preocupaciones por la salud mental, creo que la IA también puede ser de gran ayuda en este ámbito. Con las garantías de privacidad adecuadas, las herramientas de IA podrían ayudar a las personas a reconocer las señales de alerta y colaborar con un profesional para proporcionar un tratamiento más adaptado a las necesidades de cada caso. LEA TAMBIÉN La IA también puede ser de gran ayuda para la educación, a pesar de las preocupaciones que he mencionado anteriormente. Puede liberar a los profesores para que dediquen más tiempo a trabajar con los alumnos de forma individual o en pequeños grupos y ofrecerles una visión más clara de las dificultades que tiene la clase en su conjunto.Para los alumnos, una herramienta de IA que preserve lo que los investigadores denominan ‘esfuerzo productivo’ –el trabajo cognitivo que fomenta la comprensión– puede reforzar el aprendizaje. Cuando un alumno se enfrenta por primera vez a una idea nueva, la IA le ofrece explicaciones detalladas y le plantea tanto preguntas como respuestas. Más tarde, al comprobar su comprensión, retiene la respuesta y le ayuda a llegar a ella por sí mismo.En conjunto, los avances en todas estas áreas podrían hacer que la vida cotidiana fuera más fácil, más asequible y menos limitada por los ingresos o los contactos de cada persona.La IA podría devolver a las personas parte del tiempo y la atención que ahora dedican al papeleo, a la burocracia, a la búsqueda de información fiable y a tareas que no pueden pagar. Estos beneficios parecen modestos, pero serían profundos: más personas recibirían un buen asesoramiento cuando lo necesiten y tendrían mayor libertad para centrarse en la vida que desean construir.En todos estos ámbitos, la palabra clave es ‘puede’: la IA puede mejorar la vida de las personas de cualquier nivel de ingresos. Pero no lo hará de forma automática. Al igual que con cualquier nueva tecnología, debemos actuar de forma deliberada para garantizar que beneficie a todo el mundo y no solo a unos pocos ricos. Para ello, será necesario que los gobiernos y las organizaciones filantrópicas desempeñen un papel destacado, de modo que los ciudadanos con menos recursos y los países de bajos ingresos se beneficien plenamente.El mundo necesita un planPara Bill Gates, la IA puede traer grandes beneficios, pero también causar enormes perjuicios. Foto:iStockEs estupendo que algunas empresas de IA propongan soluciones a los retos que plantea su propia tecnología, pero no debemos esperar que sean ellas las que lideren esta iniciativa. Algunas de estas cuestiones quedan fuera de su ámbito de especialización y, en una sociedad democrática, no les corresponde a ellas decidir sobre estos asuntos.En su lugar, las soluciones deberían desarrollarse a través de un proceso público y democrático en el que participen políticos, educadores, profesionales sanitarios, autoridades locales y líderes sociales. La vida de millones de personas se verá alterada y necesitaremos una red de seguridad social más sólida y flexible para ayudarles a afrontar la transición.Las soluciones deben basarse en nuestras respuestas a las profundas cuestiones que plantea la IA, entre ellas cómo preservar nuestra humanidad en una época en la que las máquinas pueden superar nuestra capacidad intelectual. Como personas que dedican su vida a reflexionar sobre lo que significa ser humano, los líderes religiosos pueden desempeñar un papel clave en este sentido. Me fascinó la primera encíclica del papa León XIV sobre la IA.‘Magnifica Humanitas’ es la primera encíclica del Papa León XIV Foto:AFPLa máxima prioridad es una tarea titánica: crear un marco nacional e internacional para abordar la IA. Ninguna de nuestras instituciones actuales fue diseñada para gestionar una tecnología que se extiende tan rápido y que afecta a tantos aspectos de nuestras vidas. Por lo tanto, necesitamos unas nuevas.Los países necesitarán organismos capaces de establecer prioridades entre los distintos organismos gubernamentales. El objetivo será garantizar que se tengan en cuenta todos los riesgos, porque incluso un país que tenga sus propios asuntos en orden seguirá estando expuesto a riesgos que traspasan las fronteras. Por eso será necesario crear, paralelamente, una organización internacional.Sería diferente a cualquier otra institución que hayamos creado hasta ahora, aunque pueda seguir el modelo de algunos sistemas previos. Existe un régimen de inspecciones para las armas nucleares, una normativa para la aviación internacional y acuerdos que protegen la capa de ozono. Una nueva organización mundial dedicada a la IA necesitará elementos de los tres y mucho más.Es lógico preguntarse si las instituciones mundiales están a la altura de la tarea. Los gobiernos avanzan lentamente, si es que avanzan, y la polarización está muy marcada. Será necesaria cierta cooperación entre Estados Unidos y China.No podemos darnos el lujo de actuar con lentitud. El punto de partida es un proceso para construir las instituciones adecuadas antes de que la crisis obligue a los gobiernos a entrar en modo de emergencia. Los líderes nacionales deberían convocar periódicamente a economistas, tecnólogos, expertos laborales, líderes empresariales y a los propios trabajadores para identificar las deficiencias de las instituciones existentes y las nuevas autoridades que puedan ser necesarias.Los países que acogen a los principales desarrolladores de IA y controlan partes fundamentales de la cadena de suministro deberían empezar a reunirse para establecer normas comunes antes de que la presión competitiva les dificulte la cooperación.Trabajos 'reservados para humanos'En 2020, mi padre falleció de alzhéimer. En las últimas fases de su enfermedad, fue atendido por cuidadores profesionales que lo entendían incluso cuando le costaba expresarse. No siempre podía decirles cuándo tenía hambre, pero ellos lo sabían. Los cuidados que le brindaron nunca podrán ser reemplazados por un robot.Pienso en ese equipo cuando surge la pregunta de qué puestos de trabajo desaparecerán. Creo que, a medida que la IA y los robots mejoren, reservaremos ciertas tareas para que solo las realicen las personas. He empezado a llamar a este ámbito ‘Reservado para los humanos’, y es un ejemplo del tipo de ideas que deberemos tener en cuenta. Me gusta la expresión ‘Reservado para los humanos’ porque me recuerda a las reservas naturales: lugares en los que podríamos construir edificios y carreteras, pero decidimos no hacerlo porque la pérdida sería demasiado grande.A veces, la decisión de reservar algo para los humanos vendrá determinada por otros factores. En el ámbito de la salud, por ejemplo, imaginen que un robot les da la terrible noticia de que padecen una enfermedad incurable. No hay ninguna razón técnica por la que no podría hacerlo. Sin embargo, no debería.El ámbito ‘Reservado a los humanos’ irá evolucionando con el tiempo. En otros ámbitos, como la educación y la atención a la salud mental, habrá una combinación de ambos, con una persona al mando que utilice la tecnología para ampliar sus capacidades.Los criterios variarán de un lugar a otro. Es posible que algunos países insistan en que sean personas las que cuiden de los mayores. Sin embargo, un país como Japón, que cuenta con una población activa en declive y no tiene suficientes jóvenes para cuidar de los mayores, podría acoger con agrado un robot asistencial. LEA TAMBIÉN A medida que los trabajadores se vean obligados a cambiar de empleo, necesitarán reciclaje profesional y otras ayudas de la red de protección social. Sin embargo, trabajarán menos, lo que significa que pagarán menos en concepto de impuestos sobre la renta, y los ingresos públicos disminuirán precisamente cuando la demanda de esos servicios sea mayor.Creo que deberíamos gravar los tokens de IA y los robots. En la actualidad, si eres empresario y contratas a alguien, pagas impuestos sobre las nóminas por sus ingresos. Sin embargo, si compras un robot, puedes deducir su costo como un gasto empresarial. El sistema fiscal te empuja a sustituir a las personas por máquinas. Un impuesto frenaría un poco la tendencia a prescindir de la mano de obra humana y recaudaría fondos para la recualificación profesional y una red de seguridad social más sólida. Tendría que aplicarse de forma selectiva para no frenar los usos beneficiosos de la IA, como abaratar la medicina y la educación.Sea cual sea la forma en que recaudemos fondos para ofrecer más ayudas, estos deben llegar a las personas que más los necesitan, incluidos los trabajadores que pierden su empleo a causa de la IA y los robots, los que ven reducidas sus horas de trabajo o salarios, y las comunidades en las que se concentran las pérdidas.Un último mensajeUtilizaré mi voz y mi tiempo para que la IA y la equidad ocupen un lugar más destacado en la agenda pública. Plantearé esta cuestión a los legisladores cada vez que visite Washington D. C. y cuando me reúna con líderes de todo el mundo.Por eso hoy les diría a los líderes del mundo que tienen una oportunidad de actuar antes de que el desempleo aumente drásticamente y las comunidades se vean afectadas. Pueden asegurarse de que sus gobiernos aborden el problema de forma integral en lugar de dividirlo en múltiples feudos burocráticos. Pueden garantizar que la IA beneficie a todo el mundo.Intentaré ampliar el círculo de personas que deberían participar en este debate, como los mismos trabajadores, estudiantes universitarios que están a punto de incorporarse al mercado laboral, líderes comunitarios, religiosos, padres, educadores y otras personas cuyas voces a menudo no se escuchan, pero que tienen una visión clara de cómo la transición afectará la vida de las personas.Rara vez dejo de pensar en la IA porque las cuestiones que plantea son demasiado importantes como para dejarlas en manos de un pequeño grupo de tecnócratas. Los líderes del mundo académico, empresarial, gubernamental y de la sociedad civil tienen todos un papel que desempeñar a la hora de dar forma a lo que vendrá después.Esta tecnología sin precedentes exige una respuesta global sin precedentes. Si lo hacemos bien, los beneficios para la humanidad serán fenomenales y el mundo será un lugar más equitativo.BILL GATES (*)(*) Cofundador de Microsoft y presidente de Fundación Gates. Esta es una versión editada del artículo completo que Bill Gates publicó en su blog personal. Sigue toda la información de Tecnología en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.










