Carlos Rotemberg lleva más de cinco décadas en la producción teatral y, a pesar de haber alcanzado una trayectoria que le permitiría mirar el presente con tranquilidad, insiste en pensar la profesión 20 años hacia adelante. El productor llegará a Córdoba el próximo jueves para presentar Pasen y Lean, un libro en el que reúne memorias, experiencias y reflexiones sobre cinco décadas de cartelera argentina.
En diálogo con Punto a Punto Radio, Rotemberg diferencia la situación general del teatro del escenario particular del llamado teatro industrial, sostiene que la actividad goza de buena salud y advierte sobre un problema que considera estructural: la falta de recambio de las grandes figuras que históricamente funcionaron como motor de convocatoria.
—Usted ha señalado que, ante la caída casi total de la ficción en televisión abierta y plataformas locales, los actores migraron masivamente al teatro industrial. ¿Sostiene esa presencia la taquilla actual o se está generando una sobreoferta de títulos para una demanda limitada?
—Esa sobreoferta, en todo caso, o esa participación de grandes figuras que el público masivamente conoció a través de la televisión abierta es lo que hizo que en este año no decaiga como otros consumos la demanda. Concretamente, en la ciudad de Buenos Aires, en la asociación de empresarios, llevamos permanentemente los datos sin opinión, los datos duros, y vemos que se mantiene la cantidad de espectadores.






