Colo Colo vuelve al estadio Monumental. A su casa. Los albos disputaron sus últimos dos partidos en el Estadio Nacional. El primero fue el Superclásico que le ganaron a Universidad de Chile. Ante los azules actuaron como visitantes. El segundo, la victoria sobre Unión Española, que tuvo historia aparte por el debut de Vozinha. En ese duelo, la condición fue distinta: el Cacique fue anfitrión ante la imposibilidad de ocupar el campo del reducto de Macul.La cancha de Pedreros estaba en mal estado. En el empate frente a O’Higgins fue evidente lo blanda que se encontraba y el desprendimiento del césped en varios sectores. Ni siquiera haberla cubierto con una lona en las horas previas evitó el desastre provocado por las intensas lluvias que cayeron sobre la Región Metropolitana.En los últimos días, el club orientó sus esfuerzos a la recuperación del campo. La tarea principal fue restaurar los sectores más dañados. El que presentaba más problemas era el área del sector norte, donde se realizaron excavaciones para retirar el césped más afectado y se trabajó en el mejoramiento del drenaje y del desagüe respectivo. En ese último aspecto, se instalaron mangueras que permitan la evacuación del agua hacia el sector norte, donde se ubica la banca local.Los trabajos en la cancha del Monumental. En Macul revelan que se evaluó la posibilidad de utilizar arena para la filtración de la humedad, pero la idea se descartó, por su incierto resultado. Durante la semana, el campo de juego estuvo cubierto, para evitar las consecuencias de las lluvias.“Dificultades de infiltración”En mayo del año pasado llegó a las oficinas de Blanco y Negro un informe de la Conmebol que describía el estado de la cancha. “Campo de juego con cobertura de, mayormente, raygrass y algo de festuca. La implantación inicial era un blend de raygrass y festuca, pero se realizaron manejos para que la festuca vaya desapareciendo. La densidad del césped es muy buena, con algunos detalles de nivelación, presencia de depresiones, pero que no entorpecen el juego”, consigna una parte del documento al que accedió El Deportivo. “Buen color y buen estado general. Con algo de contaminación de poa annua”, añade.En ese detalle se incluía una advertencia que ahora cobró sentido: “La zona norte y el lateral oeste presentan dificultades de infiltración. El área norte también tiene un desgaste mayor, con pérdida de densidad. El suelo presenta dos capas bien marcadas. La primera, de cuatro o cinco centímetros de espesor, muy arcillosa, y la siguiente capa de arena. Esto hace que la velocidad de infiltración responda a la primera capa, lo que puede ser un problema en caso de lluvias fuertes”.Después del partido ante O’Higgins, Arturo Vidal encabezó las quejas por la cancha. “Estaba muy mala. El área donde está la Garra Blanca estaba asquerosa, pésima, muy blanda. Los cancheros hacen todo el esfuerzo, pero con lo que ha llovido es imposible”, dijo en su streaming en Kick. En ByN tomaron nota. Hoy, los arreglos se pondrán a prueba.NEWSLETTEREl DeportivoLunes, 8:45 AMUna selección especial con la cobertura y análisis de los eventos deportivos más importantes del fin de semana, por el equipo de Deportes de La Tercera.Al suscribirte estás aceptando los Términos y Condiciones y las Políticas de Privacidad de La Tercera.