El Museo Metropolitano de Arte Urbano (MMAU), emplazado en el subsuelo de la Plaza España, volvió a constituirse en el epicentro de un diálogo estético entre países al dejar inaugurada la segunda edición de “El arte que nos une”, una iniciativa que consolida el camino iniciado el año pasado con la experiencia de “Fernet con Caipirinha” y que amplía su escala territorial con un despliegue en simultáneo entre Córdoba y Río de Janeiro.
A diferencia de los certámenes o curadurías cerradas que buscan enhebrar obras bajo un lema único, el proyecto apuesta a la yuxtaposición de miradas ya que en las salas del MMAU conviven pintura, dibujo, fotografía, grabado, escultura e instalación, configurando una trama heterogénea donde las trayectorias consolidadas se cruzan con producciones emergentes.
Una red con doble tracción
La edición 2026 marca un salto cualitativo en la logística de intercambio: mientras el espacio cordobés recibe la producción de creadores argentinos y brasileños, en forma paralela un contingente de 21 artistas cordobeses exhibe sus trabajos en el Centro Cultural Correios de la capital carioca, donde la muestra permanece abierta desde mediados de agosto.
Bajo la curaduría conjunta de Pablo Curutchet por Argentina y Mario Camargo por Brasil, con producción general de Marcelo Rezende, la propuesta elude la construcción de una estética homogénea o la cancelación de los rasgos locales. “Es un cruce entre dos escenas y no tiene la característica de una muestra tradicional donde se habla de una determinada temática, sino que es la mezcla de esas obras. No se borran los acentos; es una excusa para conversar, para ver las diferencias y dónde las encontramos”, señala Curutchet sobre el criterio de articulación.










