El Ministerio de Educación de la Ciudad de Buenos Aires puso en marcha un nuevo protocolo para promover el orden y el cuidado de los espacios escolares. Con el nombre “Marco general para la cultura del cuidado en establecimientos educativos”, la iniciativa busca que toda la comunidad escolar participe en la preservación de aulas, patios, baños y otros espacios comunes.“En algunas escuelas de la ciudad, y en muchos sistemas educativos del mundo, el cuidado y el mantenimiento del orden y la limpieza es tarea de toda la comunidad educativa. Nos proponemos extender estas prácticas y establecer un marco común para el cuidado de todas nuestras escuelas”, aseguró este viernes 28 de agosto la ministra de Educación porteña, Mercedes Miguel.En el caso de los daños “la propia comunidad educativa escolar será la que absorba la reparación y los cargos, siempre que no se requiera la necesidad de una intervención urgente”. El equipo de conducción, junto con la cooperadora escolar, deberá definir cómo repararlos o subsanarlos.El nuevo protocolo de orden y limpieza alcanza a todas las escuelas porteñas públicas y privadasRicardo Pristupluk¿A quién alcanza esta medida?El protocolo alcanza a todos los niveles y modalidades educativas, tanto de gestión estatal como privada. Los estudiantes deberán mantener ordenados los espacios comunes y cuidar el mobiliario, los docentes acompañarán en la construcción de estos hábitos y los equipos directivos liderarán la aplicación de las medidas.“Observamos que el hábito del cuidado y el orden, tan presentes en las aulas del jardín de infantes, comienza a cambiar a lo largo de la primaria y, especialmente, en la secundaria. La escuela es el espacio que cientos de estudiantes comparten todos los días y donde incorporan hábitos que los acompañarán durante toda la vida. Por eso, aprender a cuidarla también es parte de su formación”, sostuvo la ministra.El nuevo protocolo porteño impulsa la realización de murales con la participación de estudiantes y docentesPara llevar la propuesta a la práctica, el protocolo plantea distintas estrategias. Entre ellas figuran los “embajadores del cuidado”, un sistema rotativo mediante el cual los cursos tendrán a su cargo la verificación de distintos sectores del establecimiento, y los “últimos minutos para el cuidado del espacio”, destinados a revisar que el lugar utilizado quede ordenado antes de un cambio de actividad o del final de la jornada.La iniciativa incluye además acciones vinculadas con el ambiente, como la creación de una “estación ambiental” para separar y gestionar residuos con fines pedagógicos y “campañas de despapelización” para retirar carteles y afiches vencidos.De murales a jornadas de reparaciónUn diagnóstico realizado por la Universidad de San Andrés junto con el Ministerio de Educación porteño sobre el cuidado de la infraestructura escolar, que incluyó a 3.000 estudiantes de 1° a 3° año de 42 escuelas secundarias de las 15 comunas, encontró que en los establecimientos donde predomina el respeto mutuo aumentan las conductas de cuidado y disminuyen los daños. Además, de que “los estudiantes que sienten orgullo e identificación con su escuela muestran mayor predisposición a protegerla”.A partir de este diagnóstico, el protocolo busca fortalecer el vínculo de los estudiantes con sus escuelas mediante distintas iniciativas. Entre ellas aparecen los “anfitriones de una nueva cultura”, para acompañar a quienes ingresan por primera vez a la institución; los “murales estudiantiles” en paredes vandalizadas; la recuperación de espacios verdes mediante huertas o jardines de polinizadores; y las “jornadas de reparación”, con participación de los alumnos en el mantenimiento de mobiliario y sectores comunes.Según un estudio, cuando los estudiantes perciben que sus compañeros cuidan la escuela, aumenta su compromiso individual