El consumo de combustible puede cambiar de manera considerable según dónde se utilice el auto. Un mismo vehículo que logra una buena autonomía en ruta puede aumentar notablemente su gasto cuando circula todos los días por la ciudad.
Semáforos, embotellamientos, frenadas, aceleraciones y largos períodos con el motor funcionando sin avanzar son algunos de los motivos. Pero detrás de esta diferencia también aparecen factores relacionados con el motor, la transmisión, el peso del vehículo y hasta el estilo de conducción.
Por eso, antes de elegir un auto o calcular cuánto combustible consumirá durante un viaje, hay un dato que muchos conductores deberían mirar con atención: el consumo urbano puede ser muy diferente al consumo en ruta.
El principal motivo: acelerar una y otra vez
En la ciudad, el auto rara vez mantiene una velocidad constante durante mucho tiempo. El tránsito obliga a acelerar, frenar y volver a acelerar constantemente. Cada vez que el vehículo recupera velocidad, el motor necesita utilizar energía y, por lo tanto, consumir combustible.











