Es viernes y quieres ir al cine. Abres la cartelera y empiezas a deslizar: la versión quién-sabe-qué número del Hombre Araña; La Odisea, el estreno que lleva semanas siendo discutido en TikTok; y por ahí, alguna producción europea que alguien describió como “imperdible”. Sigues bajando y de pronto aparece una película mexicana. El póster no te dice demasiado; el título suena a comedia. No recuerdas haber visto publicidad; la pasas de largo. Y así, entre una y otra, se va formando una idea extraña: que en México no se hace cine.La realidad es que películas hay y muchas. En 2025, se registraron 235 largometrajes mexicanos en alguna etapa del proceso de producción, entre ellos 140 ficciones y 86 documentales, de acuerdo con el Anuario Estadístico de Cine Mexicano del Instituto Mexicano de Cinematografía (Imcine).Valeria Pérez, de 21 años, estudia Comunicación y pertenece a ese pequeño grupo de personas de la generación Z que sí busca cine mexicano. Calcula que, de cada 50 películas que ve, alrededor de 35 son nacionales. Lo hace porque se reconoce en ellas. “Se ven lugares que reconozco”, cuenta a MILENIO. También encuentra historias con las que puede identificarse y, aunque otras no tengan nada que ver con su vida, le gusta verlas porque forman parte de su cultura. Incluso disfruta las películas “palomeras”. Para ella, una comedia mexicana puede funcionar aunque tenga una fórmula conocida: amor, familia, felicidad, risas y una moraleja escondida por ahí rumbo al final. No necesariamente hay que salvar al cine nacional cada vez que uno compra un boleto, a veces sólo quieres pasarla bien.Hace apenas unos días, la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas eligió a En el camino como la película que representará a México en los Oscar. La nueva creación de David Pablos retrata la soledad y la ternura de los traileros. “Está esperando que alguien lo acaricie [...] cuando encuentra eso, ya no quiere irse”, reveló el cineasta a Guillermo Rivera de la revista DOMINGA.Diego, de 23 años y estudiante de Ingeniería Mecánica, también ve cine mexicano; lo último que vio fue Moscas (2026), de Fernando Eimbcke. Pero cuando piensa en la producción nacional, aparece inmediatamente un prejuicio: No manches Frida (2016) y todas esas comedias que considera superficiales y hechas más para vender que para contar una buena historia. Para él, las películas que realmente merecen atención suelen ser las que tienen actores menos conocidos, pero que consiguen hacer que sus personajes se sientan reales. Valeria y Diego consumen cine mexicano. Sólo que no necesariamente están viendo el mismo.
Cine en México: la producción de películas más allá de la comedia
Aunque la población dude, en México se hace buen cine. Este es un panorama de la producción y consumo de películas en el país.









