El economista Jorge Ingaramo analizó el escenario económico argentino en el programa Decilo como es, de Punto a Punto Radio, y puso el foco en uno de los principales problemas de la coyuntura: la falta de consumo y de financiamiento para las familias y las pequeñas empresas.

Ingaramo consideró que los nuevos créditos hipotecarios representan un avance, pero cuestionó su capacidad para generar una reactivación significativa. En paralelo, planteó una alternativa para utilizar recursos del sistema financiero y aliviar la morosidad de tarjetas y préstamos prendarios. También criticó las elevadas tasas de interés y las medidas de ARCA que, según sostuvo, están complicando el funcionamiento de las Pymes.

—¿Los nuevos créditos hipotecarios pueden traccionar la economía real?

—Muy poco. Estamos hablando de unos $2 billones en préstamos hipotecarios y de entre 17.000 y 18.000 créditos destinados a matrimonios que tienen ingresos conjuntos superiores a $3,6 millones. Eso no va a generar una gran tracción sobre la economía real. Además, el crédito está orientado principalmente a comprar viviendas terminadas. Si una persona compra un departamento de US$100.000, pone US$25.000 y el banco presta los otros US$75.000, el propietario recibe el dinero. Pero después depende de qué haga con esos US$100.000. Puede comprar otro inmueble, invertir, comprar un auto o consumir, pero también puede guardarlos. Eso no se puede garantizar.