En el estado de Maharashtra, al oeste de la India, se encuentra una de las mayores joyas arquitectónicas de la historia: el templo de Kailasa. Integrado en el conjunto de las Cuevas de Ellora y declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO en 1983, este monumento destaca por la forma en que fue construido. El templo fue excavado completamente en una única masa de roca basáltica.

Este forma parte del complejo arqueológico de las Cuevas de Ellora, un conjunto integrado por 34 templos y monasterios excavados en la roca entre los siglos VI y X d. C., pertenecientes a las tradiciones budista, hinduista y jainista. Esta diversidad cultural fue uno de los motivos por los que la UNESCO reconoció el lugar. El de Kailasa corresponde a la Cueva 16 y es la obra más monumental y representativa del sitio.

El monasterio fue construido durante el siglo VIII d. C., bajo el reinado del rey Krishna I, perteneciente a la dinastía Rashtrakuta. Aunque algunos de sus elementos fueron terminados por sus sucesores, la mayor parte del proyecto que acabó dando lugar a la estructura monolítica más grande excavada en roca del mundo corresponde a este período histórico.

Una sola piedra para crear un monumento único

A diferencia de los templos convencionales, levantados mediante el ensamblaje de bloques de piedra desde el suelo hasta el techo, el Kailasa fue tallado directamente en la montaña. Los constructores comenzaron la excavación desde la parte superior de la roca y avanzaron hacia abajo, una tarea muy complicada que requería una gran planificación.