La ofensiva nocturna lanzada por Rusia contra diversas infraestructuras en Ucrania ha dejado un saldo trágico en la región de la capital. Al menos 27 personas han muerto y 42 han resultado heridas —entre ellas cuatro niños— tras una brutal ola de ataques que ha golpeado con especial dureza el distrito de Bucha, en los alrededores de Kiev.

El jefe de la administración estatal regional, Timur Tkachenko, ha sido el encargado de confirmar la magnitud de la tragedia a través de Telegram, advirtiendo de que la cifra de fallecidos "podría no ser definitiva" mientras los equipos de rescate continúan desescombrando la zona y extinguiendo los incendios. Entre las víctimas mortales confirmadas se encuentra el jefe de la comunidad de Dmytrivka, Taras Didych, según ha adelantado la agencia Ukrinform.

La virulencia de los bombardeos y el colapso de las estructuras logísticas atacadas ha obligado a evacuar a 381 personas de la zona de emergencia, incluyendo a unos 60 menores, y ha causado daños de diversa consideración en medio centenar de viviendas. Las autoridades locales han habilitado alojamientos temporales y centros de operaciones para ofrecer apoyo psicológico y comida caliente a los afectados.