Estados Unidos y Venezuela han cerrado "el mayor acuerdo petrolero de la historia mundial". El pacto otorga a las compañías energéticas estadounidenses el control operativo de más del 20 % de las reservas de crudo del país caribeño. Según ha detallado la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, la operación contempla el desarrollo conjunto de 17 campos estratégicos e implicará una inyección de capital extranjero superior a los 100.000 millones de dólares. En términos de volumen, las empresas estadounidenses asumirán la explotación de unos 65.000 millones de barriles, lo que permitirá a Estados Unidos duplicar holgadamente sus reservas probadas, fijadas en 46.400 millones a cierre de 2023 por la Administración de Información Energética (EIA).

El macroacuerdo reconfigura el tablero energético global. Rodríguez estima que estas operaciones generarán más de 209.000 millones de dólares en tributos para el Estado venezolano (cuyo motor económico depende del crudo, con reservas totales de 303.806 millones según el Ministerio de Hidrocarburos). Por su parte, el presidente Donald Trump ha garantizado que la operación tendrá un coste cero para el contribuyente y servirá para abaratar la gasolina en EEUU, fuertemente encarecida por la guerra de Irán. Medios locales ya apuntan a Chevron como una de las corporaciones directamente implicadas.