Hoy es uno de los electrodomésticos más habituales en las cocinas. En apenas unos minutos permite a millones de personas en todo el mundo calentar un plato de comida, preparar una bebida caliente o descongelar alimentos. Hablamos del microondas, un aparato compacto, fácil de usar, que no tiene nada que ver con el primer modelo que salió al mercado hace casi 80 años.

El primer microondas se puso a la venta en 1947 bajo el nombre de Radarange. Fabricado por la empresa Raytheon, este medía cerca de 1,8 metros de altura, pesaba alrededor de 340 kilogramos y costaba unos 5.000 dólares de la época. Todo esto hizo que, durante sus primeros años, se utilizara principalmente en restaurantes, y que no fuera hasta los años 70 cuando comenzaran a popularizarse los modelos domésticos, mucho más pequeños y asequibles para el bolsillo.

Como ha ocurrido con otros grandes inventos, el microondas nació gracias a una casualidad. Para conocer su historia debemos remontarnos al año 1945, cuando el ingeniero estadounidense Percy Spencer trabajaba en una pequeña empresa de electrónica militar. Su trabajo se centraba en el desarrollo de sistemas de radar durante la Segunda Guerra Mundial.

Mientras probaba un magnetrón, el dispositivo encargado de generar las microondas utilizadas por los radares, se dio cuenta de que la chocolatina que llevaba en el bolsillo se había derretido. Interesado por entender qué es lo que había ocurrido, decidió probar con varios alimentos que tenía a mano.