Estados Unidos abrió esta semana, mediante su secretario del Tesoro, Scott Bessent, la "campaña sin precedentes" denominada "Operación Paria Económico". Este plan tiene como fin sancionar a todos los países con relaciones económicas con Irán. El plan, no obstante, choca al ver que Teherán no está tan aislado y que muchos países aliados de Washington tienen relación con los ayatolás.El primer gran señalado en la operación es China. Beijing es el país que más exportación recibe de Irán, gran parte de esto se traduce en petróleo, y no tiene motivos para cortar esta ruta, ya que tiene la capacidad de resistir la amenaza americana. Por otro lado, un pulso económico con el gigante chino puede suponer una gran recesión económica tanto para ambos países como para el contexto global.
Por otro lado, entre los países de los que Teherán más compra se encuentra Emiratos Árabes Unidos, un gran aliado estadounidense. Ambos países comparten una alianza desde la fundación del país árabe. Además, los Emiratos tienen una gran inversión de más de 1 billón de dólares en EE. UU., por lo que la amenaza de Bessent supondría una amenaza a uno de sus mayores socios de Oriente Medio. En la lista figuran otros grandes aliados americanos como Omán, Reino Unido, Corea del Sur o incluso la Unión Europea.










