Un grave problema cardíaco acabó en 2009 con la vida de Lux Interior. 35 años antes, junto a Poison Ivy, había fundado The Cramps, la banda que en pleno apogeo del punk recuperó el rockabilly para transformarlo y pervertirlo más aún de lo que ya lo estaba desde su nacimiento.
The Cramps fueron una gloriosa irregularidad. Reivindicaron las raíces del rock a través de sus clásicos, untándolos bien con influencias como la serie B fantástica, las bandas de garage, el cine de terror y nombres como New York Dolls, T-Rex y, por supuesto, The Stooges. Fueron toda una provocación. Le devolvieron al rock su carácter lascivo, aquel que le imprimieron Elvis y Little Richard, pero también un escuadrón de ilustres olvidados (Charlie Feathers, Kip Taylor...) cuyos nombres reivindicaron a placer a lo largo de su trayectoria.
Cuando la muerte sorprendió a Lux Interior en 2009, el grupo ya se había erigido en una banda mil veces imitada pero irrepetible a base de predicar esas canciones que, como proclamaba el título de su primer e histórico álbum (Songs The Lord Taught Us, 1980), el Señor les enseñó. Un oscuro evangelio cuyo valor aumenta a medida que pasa el tiempo.
Ivy e Interior eran una pareja muy unida, tanto en lo personal como en lo artístico. Sin Lux a su lado, para ella nada relacionado con los Cramps tenía sentido. Se retiró de la vida pública y de la música. Ese es el motivo por el cual, en una época en la que el pasado del pop es constantemente reciclado, reenvasado y puesto de nuevo a la venta, no han aparecido reediciones de los discos del grupo. Problemas contractuales y malas decisiones profesionales persiguieron a la banda prácticamente desde sus inicios.









