Un comentario al pasar en una entrevista de YouTube estuvo a punto de desatar un dolor de cabeza diplomático a gran escala. El Gobierno argentino tuvo que moverse rápido y levantar el teléfono para dar por terminada una inesperada polémica bilateral con Chile en torno a la soberanía del Estrecho de Magallanes. Con los ánimos caldeados del otro lado de la cordillera, la Casa Rosada activó el modo control de daños y logró frenar el impacto antes de que el roce escalara a mayores. El encargado de poner paños fríos fue el ministro de Defensa, Carlos Presti. El funcionario se contactó el miércoles por la noche con su par chileno, Fernando Barros, para garantizarle de primera mano que los límites territoriales no están en debate. Según informó la cartera militar del país vecino, Presti atribuyó el cortocircuito a "una confusión y desprolijidad", dejando en claro que para el Estado argentino la pertenencia de ese estratégico paso marítimo es indiscutible. Carlos Presti junto a Luis Petri La chispa salió de la boca del brigadier general Gustavo Javier Valverde. Durante su paso por La Fábrica del Podcast el último domingo, el jefe del Estado Mayor General de la Fuerza Aérea Argentina metió la pata al incluir al estrecho dentro de las áreas de custodia nacional. "Magallanes, el sur, el Drake, todo eso es soberanía. Hay que mantener ahí, hay que hacer presencia porque eso es una llave bioceánica", disparó el alto mando, desatando el fastidio inmediato de la administración de José Antonio Kast.