Gesti�nActualizado 28
AGO.
2026 - 23:53Marina Monz� interpret� el pasado invierno a Cleopatra en la �pera 'Giulio Cesare in Egitto', de Georg Friedrich H�ndel, en el Palau de Les Arts Reina Sof�a de Valencia.En �pera y en la vida, la forma de afrontar cada desaf�o marca el resultado final. La soprano Marina Monz� sabe que para tener �xito debe creer en s� misma.No hay ninguna representaci�n de un t�tulo de �pera que se precie que no tenga una gran diva en su elenco. "Es algo necesario, imprescindible", confirma la soprano Marina Monz� (Valencia, 1994), que huye del sentido peyorativo que a veces se le da a este t�rmino, asociado en demasiadas ocasiones y fuera del mundo oper�stico a otros como extravagante o engre�da, y que prefiere que el p�blico del g�nero l�rico lo siga asociando a un persona -hombre o mujer, aunque son ellas las que m�s han hecho a lo largo de la historia por engrandecer el concepto- con una voz excepcional, tan cerca a la divinidad que no parece de este mundo.M�s all� de la actitud, �se puede serlo sin tener un pulm�n extraordinario y unas cuerdas vocales asombrosas? "Imposible", responde la joven soprano espa�ola, que tras debutar en el g�nero l�rico en ABAO Bilbao �pera en 2016 y formar parte de la Academia Rossiniana de Pesaro en el mismo a�o ya ha participado en producciones en algunos de los mejores escenarios del mundo como son el Teatro Real, el Teatro di San Carlo de N�poles, el Teatro del Maggio Musicale de Florencia, el Palau de Les Arts de Valencia o la Royal Opera House de Muscat.Algunos estudiosos aseguran que el primero en usar la palabra diva fue Th�ophile Gautier, cr�tico del siglo XIX para referirse a la cantante Giulia Grisi. �Qu� se necesita para serlo?Para subirse a un escenario y cantar delante de cientos de personas hay que tener mucha personalidad. Tener actitud de diva sobre el escenario es obligatorio para construir una barrera de seguridad en ti misma, de confianza en tus capacidades. Para afrontar ese proceso, que exige no s�lo cantar dando lo mejor de ti, sino tambi�n meterse en la piel de mujeres dram�ticas, apasionadas y empoderadas, hay que cre�rselo.Otros sugieren que tras el estreno de 'Norma', de Vincenzo Bellini en 1831, con su aria 'Casta Diva', el t�rmino italiano para diosa comenz� a usarse para las sopranos m�s importantes. �Siente que ser� una de las m�s grandes?No s� si el p�blico me percibe as�, en el sentido estricto del t�rmino, pero trabajo mucho para serlo. No creo que ser una diva sea algo malo y no me gusta cuando se asocia a otros conceptos como soberbia, presunci�n o arrogancia. No tiene nada que ver con eso, es un talante esencial para enfrentarse a una �pera.La intensidad dram�tica de Maria Callas, la voz luminosa de Ren�e Fleming, la exquisita t�cnica de Montserrat Caball�, el carisma de Anna Netrebko, el extraordinario rango de Joan Sutherland o la capacidad para emocionar de Cecilia Bartoli. �Cu�l cree que es su principal virtud?Una de mis profesoras me dijo una vez que ser cantante de �pera exig�a vivir como en un convento. No te puedes permitir ning�n momento de flaqueza cuando hay planes familiares o cuando tus amigos quedan para tomarse unas cervezas. Creo que una de mis principales virtudes es que soy muy profesional.�No puede tomarse un respiro ni en �poca de ensayos?Un ensayo no es un mero tr�mite; es el lugar desde donde se construye el �xito. El estreno es la guinda de un pastel que hay que construir con antelaci�n y con pilares muy s�lidos. Cuando decid� dedicarme profesionalmente a la �pera ya sab�a a lo que iba a renunciar y no me arrepiento. Con doce a�os formaba parte del coro de Les Arts de Valencia y con veinte ya estaba trabajando como soprano. Procuro descansar un mes al a�o, pero el resto del tiempo estoy trabajando y estudiando.�Tan sacrificado es ser soprano?Hay mucha competencia y son muy pocas las cantantes que consiguen hacer una carrera s�lida durante muchos a�os. Es como ser deportista de �lite. Llegan s�lo unos pocos, pero todos hacen muchos sacrificios. A veces debes asumir que el esfuerzo no es suficiente.Christopher Nolan nos ha recordado en su adaptaci�n cinematogr�fica de 'La Odisea', de Homero, lo da�inos que pueden llegar a ser los cantos de sirena. �Los escucha o prefiere continuar con su viaje tap�ndose los o�dos?Cuando me bajo del escenario soy una persona muy normal, a la que le encanta el anonimato. Pasear sin que nadie te conozca puede verse como algo malo para la �pera porque habla del poco p�blico que tiene si la comparamos con otras formas de ocio como pueden ser el f�tbol o el cine, pero en mi caso lo veo como algo muy valioso. Adem�s, soy muy perfeccionista y a veces me cuesta desconectar. Necesito sentir que aprendo algo casi cada d�a y disfrutar con lo que hago. Procuro no hacer demasiado caso a los haters de la �pera, que tambi�n los hay.Su mentora es la soprano Isabel Rey y admira a Mirella Freni o Montserrat Caball�. �Qu� hace para convivir con la presi�n de que la comparen cada vez m�s con las mejores de la historia?Terapia psicol�gica. Es algo que hago desde hace a�os y se la recomiendo a todo el mundo porque te ayuda a conocerte mejor, a poner l�mites, a sentirte mejor con lo que haces. Los artistas sufrimos mucho estr�s y ansiedad, viajamos much�simo, no podemos hacer siempre la vida que nos gustar�a despu�s del trabajo y pasamos demasiado tiempo lejos de la gente a la que queremos, pero cuando nos subimos al escenario el p�blico no puede notar que no est�s en tu mejor momento.�Es el aplauso tan importante como parece?Es un intercambio de energ�a esencial, nos da un chute que nos puede durar d�as. El ego es necesario cuando te subes al escenario, pero el aplauso es nuestro alimento. Sin �l nada de lo que hacemos tendr�a mucho sentido. Los cantantes somos muy duros con nosotros mismos, nos exigimos mucho y se agradece el reconocimiento del p�blico.Este a�o ha hecho su primera incursi�n en el universo 'h�ndeliano' interpretando a Cleopatra en la �pera 'Giulio Cesare in Egitto'. Lo hizo en su tierra natal, en el Palau de Les Arts Reina Sof�a de Valencia. �Teme que alg�n d�a un robot la sustituya sobre el escenario?No creo que haya nunca un robot capaz de acercarse a la pasi�n y el sufrimiento de Cleopatra. En la �pera todo es real; las emociones sobre el escenario, la necesidad de que el p�blico est� presente, sin consultar el m�vil, sintiendo todo lo que el personaje es capaz de expresar. Llorar o re�r con lo que le ocurre a uno de nuestros semejantes es una capacidad extraordinaria del ser humano y no creo que ninguna inteligencia artificial consiga emocionarnos como Giuseppe Verdi, Wolfgang Amadeus Mozart, Richard Wagner, Giacomo Puccini o Gioachino Rossini.Estilo de Vida








