Actualizado Viernes,
agosto
22:46La Polic�a ha detectado en Ceuta varios pisos propiedad de ciudadanos ceut�es de origen marroqu� utilizados para explotar sexualmente a ni�as menores de edad inmigrantes que llegaron a la ciudad en la entrada masiva de finales de julio. La situaci�n es de tal gravedad que un equipo de la Unidad Central de Redes de Inmigraci�n Ilegal y Falsedades Documentales (UCRIF) se ha desplazado a la ciudad aut�noma para hacerse cargo de la investigaci�n, seg�n ha podido saber EL MUNDO.Seg�n las pesquisas policiales, las mafias captaron a las ni�as una vez que cruzaron la frontera y, ya en territorio espa�ol, aprovechando su situaci�n de extrema vulnerabilidad. El mecanismo detectado por los investigadores parte, en algunos casos, de una oferta que, en teor�a, cubre sus necesidades b�sicas: comida y un lugar donde dormir. Bajo este reclamo, proxenetas marroqu�es las llevan a pisos y chal�s de ciudadanos ceut�es para obligarlas a ejercer la prostituci�n.Los investigadores han comenzado a detectar cada vez m�s viviendas con estas caracter�sticas, lo que ha provocado una creciente preocupaci�n. La Polic�a trata ahora de determinar qui�n est� detr�s de estas redes, cu�l es su verdadera dimensi�n y el n�mero de menores que podr�an estar siendo v�ctimas de esta actividad.La gravedad del fen�meno ha llevado incluso al desplazamiento a Ceuta de un equipo especializado de la UCRIF para reforzar las investigaciones. Los agentes est�n poniendo el foco en la identificaci�n de estos pisos, en las personas que los gestionan y en las conexiones que puedan existir entre quienes ofrecen alojamiento a las menores y las organizaciones dedicadas a su explotaci�n.La preocupaci�n policial se explica, adem�s, por el perfil de las posibles v�ctimas: menores de edad, inmigrantes y, en muchos casos, sin una red familiar o social capaz de protegerlas. Su situaci�n las convierte en un objetivo especialmente f�cil para quienes buscan aprovecharse de su desamparo. La llegada a Ceuta, lejos de poner fin al riesgo al que se enfrentan, puede convertirse as� en el inicio de un nuevo circuito de explotaci�n. Esta realidad est� adquiriendo una dimensi�n cada vez m�s preocupante y la Polic�a teme que el n�mero de viviendas utilizadas para estas pr�cticas pueda seguir creciendo.La explotaci�n sexual de menores inmigrantes se convierte as� en una nueva derivada de la crisis migratoria que atraviesa la ciudad y en uno de los escenarios que m�s inquietud genera entre los agentes que trabajan sobre el terreno. En este caso, las redes no necesitan recurrir necesariamente a grandes infraestructuras. Basta con disponer de una vivienda, ofrecer un techo y comida a una joven que carece de alternativas y aprovechar despu�s su situaci�n de dependencia. Por eso los investigadores est�n tratando de localizar y desmantelar estos puntos antes de que puedan convertirse en estructuras estables de explotaci�n.La situaci�n a�ade una nueva capa de gravedad a una crisis que ya estaba tensionando al l�mite los recursos de la ciudad y obliga a extremar la vigilancia sobre aquellos colectivos que presentan un mayor riesgo de caer en manos de las redes de explotaci�n. La investigaci�n policial pretende ahora establecer el alcance real de esta pr�ctica, identificar a los responsables de los domicilios y esclarecer las relaciones que mantienen con las posibles redes de trata. El objetivo es evitar que estos pisos se conviertan en refugios para organizaciones que encuentran en la vulnerabilidad de las menores un terreno propicio para su actividad criminal. Para los agentes, el problema no es �nicamente detectar los lugares donde presuntamente se produce la explotaci�n. Tambi�n resulta fundamental localizar a las menores y garantizar su protecci�n.En una ciudad sometida desde hace meses a una presi�n migratoria extraordinaria, la aparici�n de estos casos agrava la falta de capacidad para absorber una poblaci�n inmigrante de tal magnitud. Este tipo de episodios supone una carga a�adida sobre un dispositivo policial ya completamente tensionado. Los agentes no s�lo tienen que responder a la presi�n migratoria en la frontera y en las calles, sino tambi�n investigar los delitos que se producen, detener a los responsables, custodiar a los arrestados y trasladarlos a los juzgados para ponerlos a disposici�n de la autoridad judicial.Y todo ello en una ciudad en la que la presi�n sobre los servicios p�blicos contin�a siendo extraordinaria y en la que miles de inmigrantes siguen pendientes de una soluci�n. El propio Consejo General del Poder Judicial ha acordado reforzar los juzgados de Ceuta ante el incremento de denuncias y procedimientos derivados de la crisis, otra se�al de que la sobrecarga no afecta �nicamente a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad. El temor entre agentes de la Polic�a Nacional, Guardia Civil y Ej�rcito es que esta situaci�n se prolongue y que la excepcionalidad termine convirti�ndose en normalidad. La crisis de Ceuta, advierten, no puede resolverse simplemente aumentando puntualmente los turnos o enviando unidades durante unos d�as. Si la presi�n contin�a, la falta de recursos puede terminar convirti�ndose en otro de los problemas estructurales de una ciudad que lleva ya semanas funcionando al l�mite.La madrugada del pasado jueves, un grupo de entre 30 y 40 hombres extranjeros tendi� una emboscada a cuatro militares del Grupo de Regulares que se dirig�an a su punto habitual de vigilancia en la zona de Benz�. Patrullaban en un veh�culo no blindado. �No Iban armados ni con equipo de protecci�n adecuados�, apunt� a este peri�dico un militar desplazado en Ceuta. Hubo 12 detenidos y un juez ya ha expulsado a 11 de ellos tras ponerlos la Polic�a Nacional a disposici�n judicial.









