Sin un líder de consenso en el exilio cubano y sin referentes opositores claros en el interior del país, la figura de Raulito, el nieto favorito de Raúl Castro, conocido popularmente como ‘El cangrejo’, ha ido ganando peso para liderar la transformación del régimen comunista bajo la presión de Estados Unidos desde que fue aceptado por Washington como interlocutor en la ronda de conversaciones que empezaron en mayo.Personaje misterioso y de trayectoria poco publicitada, Raúl Guillermo Rodríguez Castro transmite una imagen desenfadada y juvenil, con un estilo informal pero un vestuario y calzado de grandes marcas internacionales como Hugo Boss o Hermès, caprichos que alimentan la esperanza en Estados Unidos de que sea más proclive a admitir reformas capitalistas en Cuba. Con 42 años ha llegado a ser coronel del ministerio del Interior, una de las fuerzas más influyentes en el entramado del poder cubano todavía.El nieto favorito de Raúl Castro empezó a ser visto en público cuando ejercía de guardaespaldas, función que todavía cumple. Acompañaba a su abuelo a todos los viajes y reuniones oficiales cuando era presidente (2006-18), siempre tan cerca de él que alguna vez generó problemas protocolarios en cancillerías europeas. Ocupa desde 2015 el nebuloso cargo de jefe de la Dirección General de Seguridad Personal, y algunos sectores afirman que eso incluye ser el responsable del servicio secreto de Cuba. Tiene un perfil parecido al de Vladimir Putin cuando era funcionario del KGB, con poca formación, pero con acceso ilimitado a información confidencial. Además, por su origen, goza de influencia en toda la isla y lleva una vida de privilegios. Si se dice que Raúl Castro es el poder en la sombra de Cuba, el Cangrejo es la sombra del poder.Raulito está siendo la figura clave de las conversaciones secretas entre Estados Unidos y el régimen comunista -según dijo esta semana el presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, están estancadas-, y él mismo se ha postulado para seguir negociando, incluso directamente con el presidente Trump, como declaró en una entrevista con el periódico USA Today. Fue Rodríguez Castro quien recibió al jefe de la CIA, John Ratcliffe, cuando viajó de manera sorprendente a La Habana en mayo pasado y quien hizo un aparte con el secretario de Estado, Marco Rubio, en una cumbre regional en San Cristóbal y Nieves esta primavera. Aunque ha dicho que no se considera un político, también ha dejado claro que está dispuesto a ponerse al servicio de la revolución, si así se le pide.En esa entrevista se mostró como un posible líder de futuro de la isla. Recibió a los periodistas en el que años atrás fuera el despacho presidencial de Raúl Castro, en el edificio de la Asamblea Nacional, y respondió a las preguntas bajo una foto tamaño póster de un saludo fraternal entre su abuelo y del fallecido líder revolucionario Fidel Castro, de quien este año se celebra el centenario de su nacimiento.No escondió a USA Today su afición al lujo, que incluye lucir un reloj Rólex, algo de lo que también gustaba Fidel Castro. “Me sabe mal que los cubanos no puedan vivir como lo hago yo”, se justificó en el periódico estadounidense y dijo tener “una visión de prosperidad que resulta difícil de imaginar”. Con gustos caros y diversiones capitalistas, ‘El Cangrejo’ representaría para Estados Unidos una solución de continuidad, una repetición de la fórmula Delcy Rodríguez de Venezuela, con una persona abierta a los cambios.Raúl Guillermo Rodríguez Castro nació con seis dedos en una mano y de ahí el apodo de ‘El Cangrejo’. De ese defecto físico queda apenas una cicatriz tras varias cirugías. Siempre tuvo una posición de privilegio dentro de la familia Castro y de hecho se fue a vivir con su abuelo a los 11 años. Sus padres eran Déborah Castro, la primogénita de Raúl Castro -que se casó con la héroe revolucionaria Vilma Espín, que pertenecía a la familia Bacardí, de origen catalán - y el general Luis Alberto Rodríguez López-Calleja, que ayudó a crear y acabó presidiendo hasta su muerte en 2022 el conglomerado empresarial GAESA, que controla la mayor parte de la economía de Cuba y que se ha convertido en uno de los objetivos de las sanciones de Estados Unidos en los últimos meses.Aunque tiene fama de ser tímido y familiar, ‘el Cangrejo’ frecuenta la noche de La Habana, siempre rodeado de la élite musical y deportiva de Cuba. Los deportes extremos y el béisbol son sus pasiones. De su vida privada se conoce poco, aunque se sabe que estuvo casado y tiene dos hijas. Estudió en la escuela militar Los Camilitos y gusta de viajar en jet privado y se le suele ver con frecuencia por Panamá. Se le imputan vínculos con el contrabando de la isla antillana y la mafia cubana del estado mexicano de Quintana Roo, pero no existen certezas sobre eso. En general tiene una presencia discreta, siempre pendiente de su abuelo cuando este aparece en públicoLa carta principal de Raúl Guillermo Rodríguez Castro es que no figura en la lista de personas y empresas sancionadas por EE.UU. Desde mayo, Washington ha aplicado nueve rondas de sanciones a Cuba, en las cuales han sido incluidas 31 personas y 49 empresas. El Cangrejo no es una de ellas, y en cambio su abuelo ha sido imputado por la justicia de Estados Unidos por un caso de derribo de avionetas durante la crisis de los balseros en los años noventa.Sus desventajas son su capacidad y falta de experiencia y su vinculación con la familia más poderosa de Cuba. Sebastián Arcos, director en funciones del Centro de Investigación de Cuba en la Universidad de Florida, sostiene que Rodríguez Castro, “es inaceptable, como líder de una transición, para la oposición interna en Cuba o la externa en Miami. Porque es miembro de la ‘familia real’, que es como los cubanos llaman a la oligarquía cubana. Nadie que lleve el apellido Castro o que esté indirectamente relacionado con la familia puede serlo”.Para Arcos, hijo y sobrino de revolucionarios que lucharon por la democracia en Cuba y que acabaron siendo disidentes, el papel del nieto favorito de Raúl Castro ya ha terminado pues las conversaciones con Estados Unidos han descarrilado “y ahora estamos en un impás porque Cuba no quiso aceptar las condiciones de Estados Unidos”.Arcos también descarta a Oscar Pérez Oliva y a Alejandro Casto Espín, hijo de Raúl Castro y que fue el interlocutor de la administración de Barack Obama cuando se restablecieron relaciones en 2015. Trump, tan obsesionado por no parecerse a Obama, nunca ha recurrido a Alejandro Castro, el cuarto y más joven hijo de Raúl Castro, con más experiencia política y académica y diplomática que su sobrino ‘el cangrejo’. También parece mejor posicionado que Oscar Pérez Oliva-Fraga, viceministro desde 2024, con un perfil tecnócrata, que también pertenece a la familia Castro en un sentido amplio.Periodista, reportero y viajero. Redactor jefe de Narrativas Visuales de ‘La Vanguardia’. Profesor asociado del máster de periodismo BCN-NY de la UB. Premio Unicef (2001), Premi del Consell de Benestar Social (2002) y Premio Tiflos (2010)