Parecen unos guantes tácticos comunes, pero con solo presionar un botón pueden convertirse en una herramienta capaz de provocar una descarga eléctrica dolorosa a la persona que un agente de inmigración toque con ellos. El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) acaba de dar el siguiente paso para incorporarlos a sus operaciones: adjudicó un contrato de 16,7 millones de dólares para comprar 6.000 pares, en medio de fuertes cuestionamientos sobre el uso de la fuerza y los controles que tendrá la nueva tecnología.El contrato, otorgado sin licitación a la empresa Compliant Technologies LLC, con sede en Kentucky, contempla los guantes, equipo de apoyo y servicios durante seis meses. Cada par tiene un precio de $2.495. Los dispositivos se conocen como G.L.O.V.E., siglas de Generated Low Output Voltage Emitter. Funcionan como guantes convencionales hasta que el agente activa mediante un botón su modo eléctrico. Para producir la descarga, deben entrar en contacto directo con la piel de una persona.El ICE los describe en sus documentos de adquisición como “dispositivos conductores de distracción y desescalada” y sostiene que serán utilizados en situaciones de alta tensión, entre las que podrían estar arrestos, traslados de detenidos y disturbios alrededor de centros de detención.Según la agencia, los guantes podrían utilizarse cuando una persona presente resistencia activa o pasiva y el agente necesite obtener rápidamente el control para evitar lesiones. El ICE argumenta que la herramienta puede disminuir la necesidad de utilizar fuerza física y que ofrece una alternativa a tener que recurrir a un arma de fuego en situaciones más peligrosas.“El ICE actualmente no cuenta con un dispositivo de uso de la fuerza con las manos vacías que pueda proporcionar a sus agentes en el terreno, en medio de niveles sin precedentes de amenazas y violencia contra los agentes y funcionarios del ICE, para ayudar a garantizar que puedan desescalar situaciones tensas antes de que se vuelvan violentas”, señaló la agencia en los documentos de contratación.Pero la compra ha provocado una reacción inmediata entre legisladores demócratas y organizaciones de derechos civiles, que cuestionan tanto la necesidad del dispositivo como la capacidad del ICE para utilizarlo de manera responsable.La senadora demócrata Catherine Cortez Masto, de Nevada, encabezó una carta firmada por otros 15 miembros del Senado en la que pidieron al ICE cancelar el plan. Los legisladores expresaron dudas sobre la capacidad de la agencia para incorporar de manera segura una herramienta que puede provocar dolor durante arrestos civiles.“El uso flagrante y trágico de la fuerza de manera indebida en Los Ángeles, Chicago, Minneapolis, Houston, Maine y otros lugares del país genera un escepticismo significativo sobre la capacidad profesional de la agencia para desplegar de manera segura una nueva herramienta que podría utilizarse para dañar a estadounidenses sin causa”, escribieron.Los senadores advirtieron que el dispositivo presenta “riesgos sustanciales” si se utiliza durante arrestos civiles, especialmente sin límites claros, capacitación adecuada y una supervisión integral. También exigieron que el ICE haga públicos los protocolos de entrenamiento y los procedimientos para documentar y revisar cada utilización de los guantes.La Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU) también cuestionó la adquisición. La organización afirmó que proporcionar a los agentes migratorios “un medio oculto para infligir un dolor terrible es una receta para causar más daño al público y reducir la rendición de cuentas”.El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) defendió la compra y aseguró que los agentes reciben capacitación en tácticas de desescalada. Un portavoz calificó las críticas demócratas de “despreciables” y de ser un intento deliberado de “socavar y poner en peligro a nuestros agentes”.En California, legisladores demócratas impulsaron de emergencia el proyecto AB 2760. La iniciativa busca prohibir que agentes federales y policías estatales y locales utilicen dispositivos capaces de producir descargas eléctricas, además de impedir que los departamentos de policía los compren con dinero estatal.La asambleísta LaShae Sharp-Collins, autora del proyecto, defendió la medida ante los legisladores. “Aunque los guantes actualmente no se están utilizando en California, esperar a que ocurra una tragedia para actuar, en mi opinión y en la de muchos otros, sería algo que California no podría afrontar”, afirmó.Aunque el ICE afirma que los guantes serán utilizados bajo políticas, requisitos de capacitación y estándares de rendición de cuentas, los documentos de adquisición no detallan esas salvaguardas. El manual de Compliant Technologies recomienda dar a una persona una oportunidad razonable para cumplir antes de utilizar la fuerza y señala que los dispositivos no deben emplearse como castigo ni contra ancianos, mujeres embarazadas, niños pequeños o personas con discapacidades graves.
Pese a las críticas, el ICE comprará 6.000 guantes que producen descargas eléctricas para su ofensiva migratoria
La agencia adjudicó un contrato de 16,7 millones de dólares para incorporar los dispositivos a sus operaciones











