28 de agosto, 2026 - 09h30En un mundo acelerado, donde las personas buscan constantemente respuestas en el exterior, existe una antigua invitación que conserva una extraordinaria vigencia: “Conócete a ti mismo”. Esta frase, atribuida a la sabiduría de la antigua Grecia y profundamente vinculada al pensamiento de Sócrates, encierra una de las tareas más difíciles y necesarias de la existencia humana.Conocerse a uno mismo no significa únicamente saber nuestro nombre, profesión, edad o lugar de nacimiento. Implica mirar hacia el interior y reconocer nuestras fortalezas, debilidades, miedos, deseos, errores y aspiraciones. Es un ejercicio de sinceridad que exige valentía, porque no siempre resulta fácil enfrentarse a aquello que somos y aceptar aquello que todavía debemos cambiar.Muchas personas dedican gran parte de su vida a conocer el mundo, a estudiar a los demás o a buscar la aprobación ajena, pero pocas se detienen a preguntarse: ¿quién soy realmente?, ¿qué quiero de la vida?, ¿qué principios guían mis decisiones?, ¿estoy viviendo de acuerdo con mis convicciones o simplemente siguiendo el camino que otros han trazado para mí?El autoconocimiento constituye la base de una vida más consciente. Quien se conoce puede comprender mejor sus emociones y evitar que la ira, el orgullo, la envidia o el temor gobiernen sus acciones. También puede reconocer sus capacidades y aprovecharlas para alcanzar sus objetivos. La persona que identifica sus limitaciones no es más débil; por el contrario, adquiere la posibilidad de superarlas.Sin embargo, conocerse a sí mismo no es un proceso que termina. Cambiamos con el tiempo, las experiencias nos transforman y cada etapa de la vida nos revela aspectos que antes permanecían ocultos. Por ello, el autoconocimiento debe ser una tarea permanente, acompañada de reflexión, humildad y disposición para aprender.Tal vez la mayor conquista del ser humano no consiste en acumular riquezas, títulos o reconocimientos, sino en alcanzar la serenidad de saber quién es, de dónde viene y hacia dónde desea caminar. Quien logra conocerse puede vivir con mayor autenticidad y libertad.En definitiva, “conócete a ti mismo” sigue siendo una invitación vigente. Antes de pretender comprender el universo, juzgar a los demás o cambiar el mundo, debemos atrevernos a mirar nuestro propio interior. Es en ese momento que comienza, quizá, la verdadera sabiduría. (O)Elio Roberto Ortega Icaza, mediador y abogado criminalista, El Coca
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Antes de pretender comprender el universo, juzgar a los demás o cambiar el mundo, debemos atrevernos a mirar nuestro propio interior.








