La bancada peronista pasó de denunciar con furia el viaje a Lago Escondido, junto a jueces, exfuncionarios y empresarios que el propio espacio repudió durante años, a levantarle la mano en el Senado a Pablo Yadarola y avalar su designación para integrar la Sala I de la Cámara Federal porteña. Abiertamente, el juez cosechó un respaldo casi unánime, con la sola retirada de Martín Soria del recinto para evitar tener que votar a favor, pero tampoco quedar asociado al rechazo. Atrás del voto a Yadarola aparece una nueva postura del peronismo frente a la Justicia. Según fuentes del espacio citadas por La Política Online, dentro del bloque admiten por lo bajo que la estrategia de confrontación frontal con la Justicia, que tuvo uno de sus principales focos en las causas contra Cristina Kirchner, especialmente en Vialidad, ya es inconducente. Para justificar el acompañamiento a los pliegos impulsados por el Gobierno, el jefe del bloque peronista, José Mayans, cuestionó el estado de la Justicia y sostuvo que “mucha gente tiene esperanza de que este poder del sistema democrático funcione como corresponde”, aunque advirtió que es “uno de los poderes más desprestigiados de la República Argentina” y que “aproximadamente el 90% no cree en el Poder Judicial”.