Bill Gates afirmó en CNN que la inteligencia artificial tendrá un impacto sobre el mercado laboral distinto al de cualquier tecnología anterior (Imagen Ilustrativa Infobae)La entrevista que Bill Gates dio a Anderson Cooper en CNN dejó la frase más nítida de toda su ofensiva mediática de esta semana: “Me estoy jugando completamente mi reputación en que, en términos del impacto sobre el mercado laboral, esto es muy distinto a cualquier tecnología en la que haya estado involucrado o que haya aparecido en la historia humana”. Y él mismo reconoció el tamaño de lo que afirma: la vara para decir que esta vez es diferente es muy alta.La conversación acompañó el ensayo de casi 6.000 palabras que el cofundador de Microsoft publicó el mismo día en su sitio personal, donde propone reservar empleos por ley y gravar el uso de la inteligencia artificial. Pero con Cooper no habló de soluciones, sino del argumento de fondo. El periodista le planteó la objeción clásica: cada salto tecnológico destruyó oficios, los faroleros desaparecieron con la lamparita eléctrica, y siempre aparecieron trabajos nuevos.PUBLICIDADLa respuesta de Gates fue directa: esa historia pasada confunde a la gente. Su explicación es económica, no tecnológica. Los empleos nuevos de las revoluciones anteriores no los creó la máquina: los creó la riqueza que la máquina generó. “Éramos lo bastante ricos para crear esos empleos adicionales”, dijo, y puso ejemplos concretos: diseñar atracciones en Disneylandia, tener más psiquiatras. Esta vez la condición cambia. “Vas a tener por primera vez el equivalente de la cognición humana”: sistemas mejores que las personas en tareas bien definidas, activos las 24 horas, que golpean primero al trabajo de oficina y, cuando lleguen los robots humanoides, también al manual.Gates planteó una ventana de 20 años de turbulencia y ajuste antes de una etapa de abundancia con problemas de propósito.
Bill Gates se juega su reputación: por qué la IA no va a crear los empleos que destruye
En una entrevista con Anderson Cooper en CNN, el cofundador de Microsoft desarmó el argumento favorito de los optimistas: las tecnologías anteriores crearon trabajos nuevos porque hicieron más ricas a las sociedades, no por una ley natural. Esta vez, dice, las máquinas igualan la cognición humana y trabajan 24 horas













