A medida que los votantes de ambos partidos se muestran cada vez más preocupados por la rápida expansión de los centros de datos, el presidente Donald Trump sigue siendo uno de los defensores más destacados de la industria tecnológica, lo que lo enfrenta cada vez más a miembros de su propio partido.
En ningún otro lugar se hace más evidente esa divergencia que en Texas, donde Trump viaja el jueves para hacer campaña a favor de Ken Paxton, fiscal general del estado y candidato republicano al Senado.
El estado ha intentado atraer algunos de los proyectos de centros de datos más grandes del país, pero ahora Paxton y el gobernador Greg Abbott (republicano) han tomado medidas para abordar las preocupaciones de los votantes sobre el potencial de estos centros para aumentar los costos de la energía y perturbar los vecindarios. Abbott ha suspendido la conexión de nuevos proyectos a la red eléctrica estatal y Paxton ha respaldado su enfoque.
Días después de que Abbott impusiera la suspensión, Trump calificó de “error” la resistencia del gobernador de Texas a los centros de datos. Esta discrepancia pone de manifiesto una inusual cuestión política en la que los republicanos están dispuestos a romper abiertamente con la Casa Blanca.













