Zohran Mamdani está reconfigurando cómo se interpretan las necesidades básicas de los ciudadanos. El alcalde socialista de Nueva York ha puesto en marcha una serie de iniciativas que, a primera vista, pueden parecer menores: tardes libres para los padres, o una línea de bus para salir de fiesta y así ahorrar los viajes con Uber. Detrás de estas medidas hay una visión más amplia que reconoce el tiempo propio y el ocio como otro recurso más que hay que garantizar para que una persona pueda tener una vida digna.PublicidadEl Ayuntamiento de Nueva York ya ha puesto en marcha grandes proyectos para regular el mercado de la vivienda, como congelar el alquiler de un millón de apartamentos o crear supermercados municipales. Se trata de medidas que afectan a cuestiones estructurales de la vida de los ciudadanos, pero que tardarán en notarse. La congelación de los alquileres no entra en vigor hasta este otoño y un grupo de grandes propietarios ya ha demandado el caso ante los tribunales. Por lo que respecta a los supermercados municipales, el primero no entrará en funcionamiento hasta finales de 2027.Pero mientras tanto, el Gobierno socialista también está avanzando otras medidas más fáciles de implementar o que directamente ya parten de servicios existentes, pero que tienen un impacto inmediato en la vida de los ciudadanos. El caso de la Bus line club es un claro ejemplo: el ayuntamiento ha creado un mapa digital con todos los bares y clubes por donde pasa la línea B44, que recorre Brooklyn. La idea es que los usuarios puedan salir por distintos locales usando una única línea de transporte, ahorrándose combinaciones extrañas o pagar los 50 dólares del Uber.El pasado 16 de agosto, el ayuntamiento también puso en marcha el plan piloto del programa "Noche de padres fuera", ofreciendo a las familias de Nueva York cuatro horas de guardería y cena gratis para sus hijos. Todo, con la finalidad de que los padres que solo se pueden permitir la guardería para cubrir su jornada laboral -o ni siquiera eso- pudieran volver a tener tiempo propio por un día. "Todos los padres saben que unas horas para uno mismo pueden parecer un lujo. No debería ser así", dijo Mamdani cuando anunció la medida en julio.Precisamente esa idea - "no debería ser un lujo" disponer de unas horas para uno mismo- es el giro conceptual que hay tras estas políticas. Muchas veces, el ocio de las personas precarizadas es criticado desde fuera como una banalidad o derroche de dinero por su parte.PublicidadHay un cierto paternalismo y un cierto desdén cuando se le dice a una persona que se ve atrapada en un trabajo precario que no es capaz de progresar socioeconómicamente porque el viernes decide tomarse unas cuantas cervezas o ir a cenar fuera. Sin eso, probablemente el individuo dedicaría su tiempo por completo a trabajar y subsistir; hay una deshumanización como si tuviera que hacer algo más para poder ser dueño de un tiempo que de entrada ya es suyo. Por no mencionar que, probablemente, recortar “lujos”Implicaría un alto coste para la persona sin una garantía de que realmente eso se traduzca en un cambio real socioeconómico mientras los problemas estructurales sigan de fondo.Mamdani está incorporando el tiempo y el ocio como parte de las condiciones materiales que permiten una vida digna. Implícitamente, el ayuntamiento reconoce que también existe una precariedad del tiempo que debe ser subsanada y que muchas veces es un reflejo más de esa precariedad económica.Para muchas personas, la precariedad no solo se vive como la angustia a la hora de pagar el alquiler y las facturas, sino también con la sensación de pérdida de control sobre el tiempo propio. Recortar gastos, la mayoría de las veces, se traduce en tener que invertir más tiempo o descartar determinados planes: invertir horas en una tienda de segunda mano para encontrar la camisa blanca para ir a la oficina en lugar de ir directamente, o tomar la combinación de buses más extraña para poder salir de fiesta en lugar de pagar los 50 dólares de la carrera en Uber. Cuando falta dinero, muchas veces se paga con tiempo; y cuando falta tiempo, muchas veces se ataja con un dinero que no siempre sobra.PublicidadEsta idea no la ha inventado la alcaldía de Mamdani; se trata de toda una corriente académica que ahora está trasladando a la acción municipal. Son medidas que pueden resultar anecdóticas o controvertidas, pero que plantean una pregunta más profunda: qué significa realmente hacer que una ciudad sea habitable.
La precariedad ya no va a robar tiempo a los neoyorquinos: Mamdani lleva el derecho al ocio a la política
El alcalde socialista de Nueva York pone en el centro el debate sobre el derecho al ocio y al tiempo con medidas como dar tardes libres de niños a los padres o plantear un bus para poder salir de f...








