OpiniónEs una cuestión de pura dignidad que Colombia se retire de la CPI, una Corte que aquí ha demostrado el carácter selectivo e inoperante de su justicia.ESCRITOR Y ANALISTA POLÍTICO27.08.2026 22:01 Actualizado: 27.08.2026 22:01 Uno de los cambios más importantes, más trascendentales, que está realizando el gobierno del presidente De La Espriella con relación a la administración anterior es, sin lugar a dudas, el de la política internacional. Respondiendo a la realidad geopolítica mundial, atendiendo fundamentalmente a los intereses nacionales de Colombia, y, tal como lo anticipó durante su campaña electoral, la política de alianzas del nuevo gobierno privilegia ahora la relación con Estados Unidos e Israel, en lugar de con China, Cuba y Hamás, como lo estaba haciendo Petro.También propuso el presidente Abelardo revisar la pertenencia de Colombia a ciertos organismos internacionales que poco bien o mucho daño le han hecho al país. La Corte Interamericana de Derechos Humanos, por ejemplo, es un organismo dominado y manipulado por la izquierda internacional que casi siempre ha actuado en contra de los intereses del Estado y del pueblo colombiano. Habría que evaluar, siempre en función de nuestros intereses nacionales, la continuidad o no de nuestra pertenencia a dicha Corte.De otro lado, la Corte Internacional de Justicia (CPI) ha sido cuestionada desde hace varios años por su ineficacia, su “justicia selectiva”, su impotencia y hasta su legitimidad. Cerca de 70 países, grandes, medianos y pequeños, no son miembros de esta Corte. Las grandes potencias mundiales, Estados Unidos y China, no hacen parte de ella, y tampoco potencias medias como Rusia, India, Israel y Turquía. Tampoco están Arabia Saudita, Indonesia y Pakistán, entre otros muchos. Por nuestra parte, Colombia suscribió el Estatuto de Roma, que creó dicha Corte Internacional, en el entendido de que sería una especie de seguro para evitar la impunidad frente a la inmensa masa de crímenes de lesa humanidad cometidos durante décadas por los grupos armados irregulares contra la población civil y miembros del Estado. Creíamos y esperábamos que si la justicia colombiana no podía castigar a esos criminales, lo haría la CPI.¿Para qué seguir perteneciendo a una Corte que ha burlado tan descaradamente el anhelo de justicia de la inmensa mayoría de los colombianos?No fue así. Todo lo contrario. La justicia colombiana logró investigar, sentenciar y condenar a decenas de años de cárcel, por ejemplo, a todos los miembros del secretariado de las Farc. Por acción de nuestra justicia ordinaria, ‘Timochenko’ tiene 13 condenas en firme que suman 448 años de cárcel; Joaquín Gómez fue condenado a 333 años de cárcel; ‘Catatumbo’, a 84 años de cárcel; Pastor Alape, Carlos Antonio Lozada, alias el Médico y Ricardo Téllez, todos tienen entre 20 y 40 condenas. En total, sus condenas suman más de 1.500 años de cárcel. En contraste, la CPI ha sido condescendiente con la impunidad que hoy la JEP les garantiza a esos criminales que no van a pagar ni un solo día de cárcel.Se supone que la CPI tiene un carácter de justicia complementaria: si la justicia nacional no opera, entonces la CPI entra a operar para investigar y castigar lo que no pudo o no quiso hacer la justicia nacional. Aquí ocurrió todo lo contrario: la justicia nacional investigó, sentenció y condenó a los mayores criminales que ha tenido este país, mientras que la CPI respalda sin ninguna vergüenza su impunidad. Y esto a pesar de que uno de los principios del Estatuto de Roma es que las penas deben ser proporcionales a la gravedad de los delitos, incluyendo hasta la cadena perpetua. Sin embargo, con el respaldo de la CPI a estos criminales se les van a cambiar 1.500 años de cárcel por unos meses sembrando lechugas con salarios pagados con los impuestos de todos los colombianos, y ni un solo día de cárcel.Dada esta situación, es casi una cuestión de pura dignidad nacional que Colombia se retire de la CPI, una Corte que aquí ha demostrado el carácter selectivo, ineficaz, tendencioso e inoperante de su mal llamada “justicia”. Si en Colombia este tribunal ha sido un garante internacional de la impunidad, es mejor que lo abandonemos y privilegiemos y fortalezcamos nuestra propia autonomía judicial. ¿Para qué seguir perteneciendo a una Corte que ha burlado tan descaradamente el anhelo de justicia de la inmensa mayoría de los colombianos? 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Salir de la Corte Penal Internacional
Es una cuestión de pura dignidad que Colombia se retire de la CPI, una Corte que aquí ha demostrado el carácter selectivo e inoperante de su justicia.






