La reforma de la Carta Orgánica del Banco Central abrió un fuerte debate sobre la autonomía de la autoridad monetaria y el mandato de su presidente. Para Francisco Martinelli Massa, el punto más preocupante está en el mecanismo de designación y remoción: “La única manera de removerlo va a ser con dos tercios de la Cámara”. El analista cuestionó además la continuidad del actual titular del organismo y sostuvo que existe “una clara intencionalidad política” para condicionar a futuras administraciones. En ese sentido, afirmó: “La preocupación es que está sesgado esto, que tiene claro un marco ideológico, que no es una cuestión técnica”. La autonomía del Banco Central, en el centro del debate Martinelli Massa puso en duda que la reforma garantice efectivamente una mayor independencia del Banco Central. “Yo creo que no va a tener autonomía o al menos no va a mostrar la autonomía que consideran que quieran que tenga”, sostuvo.

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También cuestionó el modelo que busca concentrar el mandato del Banco Central en el cuidado de la moneda y comparó esa orientación con los esquemas de otros países. “¿Por qué estamos tomando justo una postura en la cual lo único que nos preocupa es la moneda?”, planteó. Para el analista, los bancos centrales de países tomados como referencia también contemplan otros objetivos: “No solamente les preocupa la estabilidad de la moneda, sino que otras cuestiones como puede ser el desempleo”. A su turno, Lionel Fernández coincidió con parte de los cuestionamientos y apuntó directamente al funcionamiento actual de la entidad. “Para mí, como está hoy, no está cumpliendo con lo que dice la Carta Orgánica actual”, afirmó. Fernández fue contundente al evaluar la independencia del organismo: “No hay independencia” y agregó que el actual presidente del Banco Central “no cumplió con la Carta Orgánica, no cumplió con la inflación”. El desafío de recuperar políticas de largo plazo El economista también puso el foco en la necesidad de evitar que cada gobierno modifique las reglas institucionales según su propia orientación política. “Tenemos que tratar de buscar que no sea el gobierno de turno”, sostuvo. Y resumió su planteo con una comparación regional: “Vos vas a Chile, vas a Uruguay, vas a la izquierda con el centro de la derecha y se respetan las instituciones”. Según Fernández, esa continuidad resulta indispensable para lograr crecimiento sostenido: “Acá se cambia a cuatro años, está todo mal lo que hizo el anterior, entonces hay que cambiar todo”. Finalmente, advirtió sobre el estancamiento de la economía argentina: “Es imposible que pueda crecer Argentina” y remarcó: “Hace más de quince años que no crece Argentina”. Para Fernández, los repuntes registrados durante ese período fueron más bien “rebotes de estar en el piso y pegar un rebote” que un proceso genuino de crecimiento.