Nueva York (EFE).- El Gobierno de Donald Trump ha endurecido en los últimos días aún más las restricciones para obtener visas y entrar a Estados Unidos, con nuevas prohibiciones de viaje, suspensión de visas de inmigrante, mayores requisitos económicos y revocaciones masivas de permisos, en medio de un récord de deportaciones.

El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) alcanzó en julio el número mensual de detenciones más alto en lo que va del segundo mandato de Trump, con 49.571 arrestos, según datos de las universidades de California Berkeley y UCLA.

Además, las acciones migratorias de Trump han generado cientos de demandas sin precedentes de diversas organizaciones a través del país, encabezadas por la Unión Americana por las Libertades Civiles (ACLU), que su Administración ha rebatido, algunas con éxito.

El rechazo de Trump a la inmigración irregular ha estado presente a lo largo de su carrera, con discursos xenófobos que han creado mucha controversia, como el que pronunció en 2015, cuando anunció que aspiraba a la presidencia y afirmó que México enviaba a Estados Unidos crimen, drogas y violadores.

A su llegada a la Casa Blanca en 2017 firmó de inmediato órdenes ejecutivas prohibiendo la entrada al país durante 90 días de ciudadanos de varios países de mayoría musulmana y suspendió indefinidamente el programa de admisión de refugiados sirios.