0:000:00El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia ArtificialEl vídeo grabado por una cámara de seguridad del puesto fronterizo de Gyirong, entre Nepal y Tíbet, en el que se ve aparecer tras su fachada posterior una riada oscura de más de diez metros de altura, que lo engulle mientras a sus pies decenas de peatones tratan de ponerse salvo, quedará en nuestra memoria como el testimonio sobrecogedor de una tragedia natural con ribetes novedosos. Una tragedia acontecida el miércoles por la mañana, en la que se contabilizan en los primeros balances cerca de 400 fallecidos y unos 1.400 desaparecidos, en su mayoría extranjeros, y que no pocos presentan ya, a falta de estudios concluyentes, como una nueva expresión de los riesgos derivados de la crisis climática.No puede decirse que este tipo de catástrofes –rotura de glaciares que derivan en enormes riadas al liberar ingentes cantidades de hielo, agua y sólidos– sean una novedad absoluta. Hace menos de dos años, el glaciar Birch se rompió y arrasó el pueblo de Blatten, en los Alpes suizos, aunque en aquel caso los 300 habitantes del lugar pudieron ser desalojados previamente y puestos a salvo. Pero la riada con dimensiones de tsunami fluvial registrada ahora en Tíbet y Nepal ha sido extraordinaria.Esta vez la tragedia al parecer no tiene su origen en un temblor de tierra, como se creyó al principio, sino en la rotura de un glaciar en el sur de Tíbet, país ahora administrado por China como región autónoma. En pleno Himalaya, a una altura de algo más de cinco mil metros, se derrumbó a las 8.37 horas de la mañana del miércoles el frontal de un glaciar, y desató una incontenible riada de agua, hielo, barro y rocas, que descendió más de un kilómetro como una exhalación hacia localidades del parque nacional nepalí de Langtang, situado a unos sesenta kilómetros al norte de la capital, Katmandú. Los ríos Lhende Khola, Bhote Koshi y Trishuli se vieron desbordados por las aguas y se convirtieron en emisarios de la muerte.Fue la rotura de un glaciar en Tíbet lo que causó una catástrofe en este país y en NepalLas condiciones orográficas de la región, con sus profundos y estrechos valles (y núcleos habitados en las cotas inferiores), dieron a la tromba de agua una fuerza, una rapidez y una letalidad sorprendentes, que transformaron en trampas mortales plácidas localidades muy apreciadas por montañeros y senderistas de todo el mundo. De hecho, se estima que más de la mitad de las víctimas no son ni nepalíes ni tibetanos, sino turistas de montaña procedentes de numerosos países –el Ministerio de Asuntos Exteriores español ha contabilizado de momento cuatro compatriotas desaparecidos– y un gran número de peregrinos indios que se dirigían a lugares sagrados como el lago Manasarovar o el monte Kailash.Relacionar, al menos hipotéticamente, esta fractura de un glaciar con la crisis climática no es un desatino. Los científicos alertan desde tiempo atrás sobre la creciente fragilidad del llamado tercer polo , en alusión a los glaciares continentales asiáticos, buena parte de ellos situados en la zona de la cordillera del Himalaya, que constituyen la mayor reserva de hielo y nieve mundiales tras las contenidas en los polos Norte y Sur. La criosfera –la zona de la Tierra cubierta de hielo y nieve– sufre las consecuencias del calentamiento global. En algunos lugares, de modo particularmente agudo: esta gran meseta tibetana, con influencia sobre Nepal, India y otros países, se está calentando a una velocidad que casi dobla la del promedio mundial.La principal consecuencia de todo ello, a medio y largo plazo, es el derretimiento de glaciares y sistemas helados que hasta hace poco parecían eternos. Todo ello tiene grave afectación para los grandes ríos de la zona –Ganges, Brahmaputra, Yangtsé, Amarillo, Indo…–, responsables del suministro hídrico de unos dos mil millones de personas. Pero el fenómeno puede tener también consecuencias inmediatas, como acaba de verse, después de que un glaciar colapsara y vomitara una devastadora cantidad de elementos naturales.La mitad de las víctimas de un desastre atribuible a la crisis climática son extranjeros y peregrinosLos científicos anuncian que fenómenos como el que motiva estas líneas tienen muchas posibilidades de repetirse con frecuencia progresiva. La propia catástrofe recién registrada en Nepal podría tener recidivas en horas próximas, alertan algunos de ellos. Entre tanto, los negacionistas de la crisis climática siguen poniéndola en cuestión. Pese a signos tan evidentes, entre nosotros, como los dos meses y medio de altas temperaturas sin tregua que este verano hemos padecido en España. O como la sequía centroeuropea que ha descubierto el lecho de un río tan caudaloso como el Danubio.
El origen de la tragedia en el Himalaya, por Editorial
El vídeo grabado por una cámara de seguridad del puesto fronterizo de Gyirong, entre Nepal y Tíbet, en el que se ve aparecer tras su fachada posterior una riada oscura de más de diez metros de altura, que lo engulle mientras a sus pies decenas de peatones tratan de ponerse...











