Por 27/08/2026, 05:00 p.m.Hace una década, pensar que el transporte de carga usaría cada vez más GNV era difícil de imaginar. Pero luego de la pandemia se dio un gran hito con el programa Bono Camisea GNV de Cálidda y el Consorcio Camisea, una iniciativa que permitió a miles comprar nuevos vehículos y convertir usados a un sistema sin diésel. Hoy, con programas como Flotahorro GNV que cubre hasta el 80% del valor de un vehículo nuevo, el transporte pesado ya cuenta con más de 10,000 unidades entre camiones, tractos y buses que usan gas natural. Una muestra de que la era del GNV en el país llegó para consolidarse y seguir creciendo. Para las empresas del sector, convertir las flotas de transporte pesado a GNV es una decisión estratégica. Es un cambio que las posiciona un paso adelante del resto y se evidencia principalmente en el ahorro que logran: superior al 50% en costos de combustible. Este porcentaje es posible debido a la estabilidad de precios que brinda un recurso 100% peruano como el gas natural, marcando una enorme distancia frente a la volatilidad del precio del diésel.

En ciertas rutas, hemos llegado a tener un ahorro en combustible de más del 50%. La verdad es que el ahorro es importante. No sabemos el futuro del precio del petróleo.