El Gobierno de Abelardo de la Espriella, que prometió recortar el gasto público y reducir el tamaño del Estado en Colombia, ha presentado para 2027 un presupuesto 10% mayor al radicado en julio por la administración de Gustavo Petro. El Ministro de Hacienda, Miguel Gómez Martínez, presentó oficialmente el documento este jueves ante el Congreso por un monto de 634,9 billones de pesos (unos 204 millones de dólares) o 59,3 billones más (19.000 millones de dólares), que el monto total pedido por la Administración de izquierda. Esa versión fue devuelta a petición del nuevo Gobierno, que alegó un faltante de financiación de 30 billones de pesos en las cuentas presentadas en ese entonces. El resultado, en palabras del analista del Banco de Bogotá Alejandro Rojas, es “un presupuesto que sincera prácticamente en su totalidad la situación fiscal del país”.El documento, que justamente se presenta como un “sinceramiento” de las cuentas públicas —en una crítica a lo que a juicio del Ejecutivo fue un ocultamiento de su antecesor—, calcula que el déficit fiscal total trepará hasta el 9,4% del PIB para 2027, en comparación con el 6,7% que calculó el entonces ministro Germán Ávila. Eso implica que Colombia gaste bastante más de lo que recauda con impuestos. Según Rojas, la reformulación reconoce, sobre todo, mayores presiones de gasto en pensiones, salud y los subsidios de energía, gas y del Fondo de Estabilización de Precios de los Combustibles (FEPC). Aunque las nuevas cifras también muestran un deterioro por el lado de los ingresos: el Ejecutivo proyecta recibir 15,5% del PIB, casi dos puntos menos que la proyección anterior, que incluía el recaudo de las reformas tributarias futuras, que el Ejecutivo de Petro tenía en sus planes y el de De la Espriella rechaza.Del lado del gasto, los cambios son dispares. La mayor parte de la plata adicional se fue a pagar la deuda que ya tiene el país en intereses y vencimientos, no a inversión. De hecho, el déficit primario, el que mide solo lo que el Gobierno gasta en su funcionamiento diario sin contar los intereses, saltaría al 4,5% del PIB, frente al cálculo anterior del 2,8%. La deuda total del país también crecería, medida frente al total de la economía: sube de cerca de 60% a más de 66% entre 2026 y 2027.En materia de inversión, la promesa oficial es que buena parte de los recursos se redirigirán hacia la reconstrucción de las zonas golpeadas por el terremoto, a través del recién creado Fondo Milagro, un mecanismo inspirado en el FOREC que reconstruyó el Eje Cafetero tras el terremoto de Armenia en 1999. Aunque “la reformulación del PGN contempla [...] canalizar recursos hacia la reconstrucción y la recuperación económica de las zonas afectadas por el sismo a través del Fondo Milagro”, no se precisan los montos que se esperan. Lo que sí se puede verificar es que la inversión pública en la patria milagro que promete De la Espriella pasa de cerca de 90 billones de pesos en el proyecto que le devolvieron a Petro a 86,9 billones en la versión reformulada, 3,1 billones menos.Los supuestos macroeconómicos que sostienen el nuevo presupuesto también cambiaron, y en conjunto describen una economía que crece menos y con precios más altos de lo que preveía el proyecto original. Ahora se espera que la inflación cierre 2026 en 6,8%, más que duplicando la meta del Banco de la República del 3%; se anticipa que empiece a ceder hacia 4,4% solo en 2027. El crecimiento económico, entretanto, se modera de 2,5% en 2026 a 1,8% en 2027, afectado por un fenómeno de El Niño de alta intensidad que golpearía a la agricultura y al suministro de electricidad, gas y agua, y por unas condiciones de financiamiento que seguirían siendo restrictivas.Respecto al peso, calculan una apreciación de 15,3% en el promedio de 2026 frente a 2025, hasta cerca de 3.433 pesos por dólar, con una relativa estabilidad en 2027, cuando el cierre del año subiría a 3.438 pesos, pero el promedio anual mantendría una ligera apreciación frente a 2026. Hay, eso sí, una advertencia que el propio documento deja por escrito en una nota al pie: el escenario de crecimiento de 2,5% para 2026 no contempla los efectos económicos del terremoto del 10 de agosto, lo que sugiere que la desaceleración real podría terminar siendo mayor a la que hoy aparece en el papel.El Gobierno anunció que radicará en las próximas semanas una “Ley de Ajuste Fiscal” equivalente a 2,2 puntos del PIB (47 billones de pesos). Según Luis Fernando Mejía, director de Lumen Economic Intelligence, ese ajuste devolvería el déficit total de 2027 a 7,2% del PIB, el mismo nivel de 2026. Esa ley evitaría que siga creciendo, pero no lo reduciría, y aun así ambos años tendrían los déficits más altos desde la pandemia. La mejora vendría del déficit primario, que bajaría de 3,3% a 2,3% del PIB, pero el esfuerzo que el aumento del pago de intereses —de 3,8% a 4,9%— haría inane. El margen para lograrlo apremia: la excepción a la regla fiscal termina en 2027, y el nuevo viceministro técnico de Hacienda ya admitió que no ve factible volver a cumplirla en el corto plazo.
El Gobierno de De la Espriella aumenta en 10% el presupuesto de 2027 frente al que radicó Petro, hasta 634,9 billones de pesos
El Ejecutivo también hace una revisión a la información fiscal que llama “sinceramiento” y prevé que el déficit total se dispare a 9,4% del PIB en 2027













