ExplicativoEl caso dejó resultados inesperados en Costa Rica. Foto: iStockPERIODISTA27.08.2026 15:19 Actualizado: 27.08.2026 15:19

En 1997, un terreno degradado del noroeste de Costa Rica recibió una inusual carga: miles de toneladas de cáscaras y pulpa de naranja. Años después, el lugar se había transformado en un bosque tropical. LEA TAMBIÉN Un experimento con residuos de naranjaLa iniciativa fue impulsada por los ecólogos Daniel Janzen y Winnie Hallwachs, quienes buscaban alternativas para recuperar zonas afectadas por la actividad ganadera en el Área de Conservación Guanacaste.La empresa Del Oro, productora de jugo de naranja, generaba grandes cantidades de residuos. Como parte de un acuerdo, se permitió depositarlos en un terreno de unas tres hectáreas de pastizal degradado.El experimento permitió la regeneración del ecosistema. Foto:iStockDurante cerca de un año, alrededor de 1.000 camiones llevaron al lugar unas 12.000 toneladas métricas de cáscaras y pulpa. El material comenzó a descomponerse y, en aproximadamente seis meses, se convirtió en una capa de suelo oscuro y rico en materia orgánica.Pero el experimento se detuvo antes de lo previsto. Una empresa competidora, TicoFruit, demandó a Del Oro y la Corte Suprema de Costa Rica falló a su favor. El proyecto fue cancelado y el terreno quedó prácticamente olvidado. LEA TAMBIÉN La sorpresa llegó 16 años despuésEn 2013, el investigador de Princeton Timothy Treuer decidió buscar la parcela. Tuvo que intentarlo dos veces, la vegetación había crecido tanto que el bosque prácticamente había ocultado el cartel que señalaba el lugar.Para determinar qué había ocurrido, su equipo comparó la zona tratada con otra zona cercana que nunca recibió residuos de naranja.Las cáscaras de naranja ayudaron a recuperar el terreno. Foto:iStockEl resultado fue contundente. El área intervenida registró un aumento del 176% en biomasa aérea y una diversidad de especies considerablemente mayor. Incluso encontraron un higuerón cuyo tronco era tan grande que tres personas necesitaban extender los brazos para rodearlo.El estudio fue publicado en 2017 en Restoration Ecology y convirtió el caso en un ejemplo de restauración ecológica. Para Treuer, se trataba de un caso poco común de captura de carbono con costo negativo, mientras que el investigador David Wilcove lo resumió como “reciclaje en su mejor expresión”. LEA TAMBIÉN Los científicos, sin embargo, advirtieron que el resultado no significa que cualquier ecosistema pueda recuperarse simplemente arrojando residuos orgánicos sobre él. En Guanacaste influyeron las condiciones particulares del terreno, el clima, la presencia de semillas y fauna cercanas.La naturaleza transformó por completo el paisaje. Foto:iStockAun así, el caso demuestra cómo un residuo industrial que podría convertirse en un problema puede, bajo las condiciones adecuadas, contribuir a recuperar un ecosistema degradado. En Costa Rica, aquellas toneladas de naranja terminaron alimentando un bosque que nadie esperaba encontrar años después.Más noticias en El TiempoMARÍA PAULA LOZANOREDACCIÓN ALCANCE DIGITAL Sigue toda la información de Internacional en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.