Peter Cullen, uno de los actores de voz más conocidos de Hollywood gracias a su trabajo en producciones como Transformers, Winnie the Pooh, Chip y Chop: Los guardianes rescatadores, El coche fantástico o Predator, ha fallecido a los 85 años en Los Ángeles, según ha comunicado su representante a los medios estadounidenses.Nacido en Montreal, Cullen formó parte de la primera promoción de la Escuela Nacional de Teatro de Canadá. Aunque empezó su carrera profesional delante de las cámaras en diversas producciones televisivas, fue el papel de voz como el robot Optimus Prime en la popular serie de animación de Transformers (1984-87), donde también interpretaría a Ironhide, lo que cambió para siempre su carrera.Cullen se inspiró en su hermano Larry, capitán retirado del Cuerpo de Marines, para la interpretación vocal de Optimus Prime. Décadas después retomaría el papel de líder de los Autobots en las superproducciones de acción real dirigidas por Michael Bay a partir de 2007, manteniéndose inalterado como uno de los talentos más longevos de la franquicia hasta Transformers: El despertar de las bestias (2023).El actor ya había trabajado como intérprete vocal en series de dibujos animados como Scooby-Doo, Los pitufos, Dragones y mazmorras o Spider-Man poniendo voces a diversos personajes, pero fue a partir de Transformers cuando se convirtió en una de las voces más reconocibles de la animación estadounidense de la década de los ochenta y noventa con innumerables roles en Isidoro, Donkey Kong, Alvin y las ardillas, Voltron, G.I. Joe, Los cazafantasmas, Los pequeños Picapiedra, Los osos Gummi y muchas más. Monterey Jack, en la serie Disney de Chip y Chop: Los guardianes rescatadores fue uno de sus personajes más queridos. Igual que Ígor, el burrito gris de Winnie the Pooh a quien Cullen aportó un extra de ternura durante sus lamentos pesimistas y melancólicos.El hombre detrás de los ruidos de PredatorEl currículum de Peter Cullen incluye muchos más trabajos sorprendentes y que demuestran que fue fundamental para creaciones fijadas en el imaginario colectivo. Por ejemplo, fue quien puso voz (es decir, ruidos característicos) al extraterrestre de Depredador (1987) que daba caza a Arnold Schwarzenegger y compañía por la jungla.También son suyos los tiernos ruiditos de Gizmo, el candoroso mogwai de Gremlins (1984). O, en uno de sus trabajos más tempranos y sin acreditar, nada menos que los rugidos del simio gigante titular de King Kong (1974), el remake dirigido por John Guillermin.