Noticia Exclusivo suscriptores Informe de la FIP dice que la ofensiva obligó a la 'Carlos Patiño' a replegarse en zonas estratégicas como El Plateado. Estos son los detalles. Desarrollo de la operación 'Perseo' en El Plateado, Argelia (Cauca) Foto: Presidencia / Ejército NacionalSUBEDITOR DE JUSTICA27.08.2026 09:57 Actualizado: 27.08.2026 09:57

La entrada de la Fuerza Pública a El Plateado en octubre de 2024 cambió el tablero de la guerra en el cañón del Micay, pero no logró desmontarlo. Casi dos años después del inicio de la ‘Operación Perseo’, el Estado consiguió sacar a las disidencias del frente Carlos Patiño, de las disidencias de ‘Iván Mordisco’ de uno de sus principales centros urbanos, reducir parte de la confrontación y abrir espacio para una presencia institucional que durante décadas fue intermitente.El problema es lo que ocurrió después: la coca continúa moviendo la economía, los grupos armados mantienen capacidad para regular la vida de las comunidades y otros actores ilegales comenzaron a ocupar los espacios que dejó la estructura bajo el mando del denominado enemigo número uno de Colombia por quien se ofrecen hasta 5.000 millones de recompensa.Esa es una de las principales conclusiones del informe “Más allá de Perseo: economía de la coca y disputa armada en el cañón del Micay”, elaborado por la Fundación Ideas para la Paz (FIP) y la Friedrich Ebert Stiftung en Colombia (Fescol). El estudio reconstruye lo ocurrido en Argelia y particularmente en El Plateado (Cauca), a partir del trabajo de campo realizado entre el segundo semestre de 2025 y el primero de 2026, entrevistas con líderes sociales, organizaciones comunitarias, funcionarios, asociaciones productivas y otros actores que conocen de primera mano las dinámicas de esta región del Cauca.Operación Perseo en Cauca. Foto:CortesíaEl diagnóstico tiene un punto de partida contundente: ‘Perseo’ sí produjo resultados, pero estos no alcanzaron para transformar las estructuras que sostienen el conflicto. La intervención permitió ampliar la presencia militar y disminuir parcialmente la disputa territorial; sin embargo, avanzó poco en dos frentes determinantes: reducir las economías ilegales y reemplazar las formas de regulación que los grupos armados han impuesto sobre las comunidades. Para los investigadores, la ejecución terminó siendo “parcial, reactiva y desarticulada”.El Plateado cambió de manos, pero no necesariamente de controlLa ‘Operación Perseo’ marcó un antes y un después: con la llegada de cerca de 1.400 uniformados y la instalación de una base militar en El Plateado, el Gobierno convirtió este corregimiento en la principal vitrina de la llamada “Misión Cauca”. Más de 41 proyectos fueron anunciados alrededor de vías, salud, educación, conectividad y transformación de la economía cocalera. En agosto de 2025 llegó Perseo II, esta vez con al menos 300 soldados especializados, apoyo de la Policía, inteligencia, vehículos blindados y drones para extender la presión hacia otros puntos del cañón.Plateado, Cauca. Al fondo, el cañón del Micay, tapizado por coca. Foto:Carolina Bohórquez Ramírez / EL TIEMPOLa ofensiva obligó al frente Carlos Patiño a salir del casco urbano de El Plateado. Ese repliegue, sin embargo, no significó su desaparición. El informe advierte que la estructura conservó e incluso endureció sus mecanismos de vigilancia y presión sobre las zonas rurales. Al mismo tiempo, el frente Diomer Cortés y el Eln comenzaron a avanzar sobre corredores que anteriormente estaban bajo influencia de las disidencias.“Así las cosas, la ‘Operación Perseo’ no desmontó el control territorial de los grupos armados, sino que lo reconfiguró”, señala el documento y expone que el resultado obliga a mirar más allá de la presencia de soldados en un centro poblado: “Controlar militarmente el casco urbano de un corregimiento no equivale a controlar efectivamente el territorio”.La propia FIP identifica esa transformación como uno de los principales efectos de la operación. La geografía del conflicto cambió, el Carlos Patiño fue forzado a replegarse de puntos estratégicos y disminuyeron las afectaciones humanitarias, pero simultáneamente el Eln y el Diomer Cortés fortalecieron su presencia en corredores periféricos y profundizaron mecanismos de coerción en sectores rurales.Operación Perseo El Plateado Foto:Fuerzas Militares de ColombiaLo que está en juego no es únicamente El Plateado. El cañón del Micay conecta los corredores montañosos del Cauca con el Pacífico y, por esa condición geográfica, constituye una pieza estratégica para sacar cocaína hacia las rutas marítimas.Según registros de la Fuerza Pública citados por el informe, el frente ‘Carlos Patiño’ cuenta con 422 integrantes distribuidos entre Argelia y otros municipios como El Tambo, Balboa, Patía, Timbío, Rosas, La Vega y La Sierra. El frente José María Becerra del Eln suma 220 miembros, mientras que el frente Diomer Cortés tendría 97 y conserva una presencia importante en corregimientos como El Mango y El Sinaí.Antes de ‘Perseo’, el dominio construido por el ‘Carlos Patiño’ entre 2020 y 2024 incluía mucho más que hombres armados patrullando. El informe documenta secuestros, amenazas, asesinatos, desplazamientos, extorsiones sobre actividades comerciales, carnetización de habitantes y retenes permanentes. El Plateado terminó convertido, además, en su principal centro logístico y financiero, desde donde la estructura regula la economía cocalera y mantiene conexiones con redes internacionales de narcotráfico.La llegada del Ejército obligó a modificar ese modelo, pero tampoco acabó con él. En el casco urbano, los hombres armados fueron reemplazados parcialmente por redes de informantes, combatientes vestidos de civil y mecanismos de vigilancia sobre quienes ingresan o salen de la zona, incluso mediante la revisión de conversaciones en teléfonos celulares.El Plateado, Cauca. Foto:Carolina Bohórquez Ramírez / EL TIEMPOLa coca sigue ahíPero quizás el desafío más complejo para el Estado está sembrado sobre las montañas. En el Micay, la coca dejó hace mucho tiempo de ser simplemente un cultivo ilícito. Alrededor de ella funcionan el comercio, el transporte, los jornales, los servicios y buena parte de la circulación de dinero. Familias completas participan en diferentes etapas de la cadena y, ante la ausencia de alternativas laborales y educativas, para numerosos jóvenes esta economía continúa siendo uno de los horizontes económicos disponibles.El tamaño del enclave ayuda a entender la dificultad. De acuerdo con cifras de UNODC recogidas en el estudio, Argelia-El Tambo concentra 10.246 hectáreas continuas de coca, con una cadena que abarca desde la siembra hasta la transformación y comercialización. Los enclaves de este tipo concentran el 39 % de la coca detectada en Colombia en 2023.Solo Argelia registraba 3.319 hectáreas de coca en 2023, mientras El Tambo alcanzaba 9.392. La productividad también está por encima del promedio nacional: mientras Colombia registra un promedio de 8,5 toneladas de hoja por hectárea al año, el enclave Argelia-El Tambo supera las 12 toneladas. A partir de la información disponible, los investigadores estiman además que en Argelia podrían producirse entre 13 y 14 kilogramos de cocaína por hectárea cada año.El Plateado. Camionetas llevan bultos de hoja de coca para trasladarlos a laboratorios. Foto:Juan Pablo Rueda / EL TIEMPOLa explicación no está solamente en la presencia de los grupos armados. Durante años, la respuesta estatal fue prácticamente inexistente. El informe señala que la erradicación ha sido casi nula desde 2010 y que tampoco hubo registros de familias vinculadas a programas de desarrollo alternativo hasta 2024. Las operaciones contra laboratorios y las incautaciones se realizaron en determinados momentos, pero sin continuidad. Incluso, según las entrevistas recogidas por la FIP, en la zona existe la percepción de que el Estado “no se mete” con los cultivos, el transporte de hoja o los laboratorios ante el riesgo de paros y asonadas.Ese vacío terminó teniendo consecuencias debido a que permitió que la coca se convirtiera en el eje económico de numerosas comunidades y que los grupos armados asumieran la regulación de su producción y comercialización. LEA TAMBIÉN La paradoja de 'Perseo'Ahí aparece la contradicción que atraviesa toda la intervención. El Estado consiguió ingresar militarmente a un territorio donde durante años tuvo enormes dificultades para permanecer, pero todavía no ha logrado sustituir el sistema económico y social que permitió a los grupos ilegales construir poder. Incluso la percepción de las comunidades muestra esa doble cara.Las inversiones sociales y la llegada de entidades nacionales han abierto una ventana de confianza. Una frase recogida durante las entrevistas resume el cambio: “Las Fuerzas Militares ya no vienen contra nosotros”. Para habitantes acostumbrados a asociar la intervención estatal con erradicaciones, operaciones fugaces y pérdida de su sustento, la nueva presencia comenzó a relacionarse también con protección y oportunidades. El informe considera que ese giro representa un avance que el Estado no había conseguido durante décadas.El informe deja, además, una advertencia para la nueva etapa de la intervención: concentrar toda la capacidad estatal contra una sola estructura puede terminar beneficiando a sus competidores.La recomendación, por eso, es que el Estado no convierta a un solo grupo en el objetivo de toda la estrategia. “El blanco no debe ser un único grupo”, plantea el documento. La meta tendría que ser disminuir simultáneamente el poder de las estructuras y cadenas relacionadas con el crimen organizado para evitar que el control territorial simplemente pase de unas manos ilegales a otras.La conclusión de la FIP va más allá del balance operacional. Perseo representa “un punto de inflexión” porque permitió pasar de intervenciones esporádicas a una presencia sostenida orientada al control territorial. Pero el copamiento militar, advierte el estudio, resulta insuficiente si detrás de los soldados no llega un Estado capaz de permanecer.Redacción JusticiaJusticia@eltiempo.comMás noticias de Justicia: Sigue toda la información de Justicia en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.