La implementación de una nueva línea de créditos hipotecarios generó un debate sobre la orientación económica del Gobierno. En ese marco, Fernando Meaños planteó en +Perfil, el nuevo canal de Editorial Perfil, si la decisión representa un cambio de postura de la gestión de Javier Milei, que hasta ahora había puesto el foco en el equilibrio fiscal y en esperar una recuperación impulsada por el mercado. Durante el análisis, Meaños señaló que, más allá de los argentinos que eventualmente puedan acceder al financiamiento, la medida podría mostrar una mayor preocupación oficial por reactivar la economía. "¿Hay un giro en la postura del Gobierno con esta clase de medidas?", preguntó el periodista, al plantear si existe una decisión de impulsar la actividad en lugar de esperar que "la rueda se mueva sola".

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Curat destacó el argumento de "justicia social" El economista Pablo Curat consideró que el primer indicio de un cambio está dado por la propia medida y por el argumento utilizado por el ministro de Economía, Luis Caputo, para justificarla. "Yo creo que el primer giro es la medida misma y el que Caputo haya hablado como primer argumento para la justicia social", sostuvo Curat. Según explicó, el crédito hipotecario puede contribuir a reducir una desigualdad existente entre quienes cuentan con dinero disponible y quienes necesitan financiamiento para acceder a una vivienda. El especialista remarcó que el acceso al crédito permite ampliar las posibilidades para sectores que, de otro modo, quedan excluidos del mercado inmobiliario. En ese sentido, sostuvo que la medida contempla la situación de los ingresos y las dificultades actuales para obtener financiamiento. Sin embargo, Curat también puso el foco en la magnitud del problema habitacional. "Creo que estamos hablando de un déficit habitacional de 2 millones más o menos de vivienda", afirmó. Frente a ese escenario, consideró que los aproximadamente 20.000 créditos proyectados representan apenas un comienzo: "Es un principio como decía Maxi, es un arranque". "Es una señal de tasa" Leandro Mora Alfonsín, director ejecutivo de Desarrollo en Argencon, coincidió en que la medida puede representar una señal dentro del mercado financiero, aunque relativizó su capacidad para generar una reactivación económica de gran escala. "Es un señalín de precios, es un señalín de tasa", explicó el especialista. Para Mora Alfonsín, el tope en las tasas puede resultar relevante para determinados sectores de ingresos, especialmente frente a las condiciones que presentaban otras alternativas de financiamiento. En esa línea, comparó una tasa de UVA más 15 con una de UVA más 7 y sostuvo que esta última "es otra cosa" para determinados sectores de la clase media. El déficit habitacional, un problema estructural Mora Alfonsín también advirtió que el déficit habitacional argentino excede ampliamente el alcance de una línea de créditos. Según recordó, datos del Censo 2010 hablaban de aproximadamente 3,5 millones de viviendas de déficit habitacional, con una parte importante correspondiente a hogares que requieren una solución habitacional desde cero. El especialista sostuvo que se trata de "un problema estructural de la Argentina" y remarcó que no alcanza con promover la propiedad de viviendas. También consideró necesario abordar las dificultades vinculadas con los alquileres, la infraestructura y las distintas realidades económicas de las regiones del país. Por eso, aunque valoró el impacto que pueda tener una mejora en las condiciones crediticias, descartó que por sí sola constituya una política suficiente para reactivar el sector de la construcción. ¿Alcanza para reactivar la economía? La cantidad de créditos previstos también fue puesta bajo análisis. Mora Alfonsín estimó que, si durante el año anterior se otorgaron alrededor de 40.000 créditos hipotecarios, sumar unos 20.000 nuevos préstamos permitiría cerrar el período en torno a los 42.000 o 44.000. "Es mantener un poco el nivel de crédito hipotecario que tiene, que más o menos viene mostrando la Argentina", explicó. De esta manera, los especialistas coincidieron en que la nueva herramienta puede significar una mejora en el acceso al financiamiento, pero existen dudas respecto de su capacidad para producir por sí sola una reactivación económica significativa. El debate, entonces, quedó planteado entre quienes interpretan la iniciativa como una señal de mayor sensibilidad social y quienes consideran que todavía resulta insuficiente para modificar de manera sustancial el nivel de actividad, el mercado de la construcción y el enorme déficit habitacional que arrastra el país.