Por Hugo Penso Correa
Aracataca (EFE).- En Aracataca, pueblo natal de Gabriel García Márquez, el Tren de la Cultura se detiene en la estación inmortalizada por la pluma del nobel donde lo esperan decenas de niños para subirse al vagón que los acerca al arte, una iniciativa que recorre las comunidades aledañas a las vías férreas del norte de Colombia.
Uno de esos niños es Anderson, de 10 años, quien estudia cuarto grado en la escuela primaria de Aracataca y sube con pasos apresurados al vagón del tren. «Quiero ser astronauta para llegar a la Luna y ver la Tierra desde allá arriba», dice emocionado a EFE mientras dibuja sobre un acrílico una mariposa de distintos tonos de azul.
En esta población del departamento colombiano de Magdalena, donde en seis meses se conmemorará el centenario del natalicio de García Márquez, Premio Nobel de Literatura de 1982, Anderson y otros 150 niños ven el arte y la educación como herramientas de transformación que les permiten acceder a nuevos conocimientos por medio de actividades recreativas.
La compañía Ferrocarriles del Norte de Colombia (Fenoco), responsable de la red férrea en la región, concibe el Tren de la Cultura como una estrategia de desarrollo integral de la infancia para beneficiar a las comunidades ubicadas a lado y lado de la vía.
















