La relación profesional entre Tini Stoessel y su padre, Alejandro Stoessel, atraviesa la crisis más profunda desde el comienzo de la carrera de la cantante. Después de quince años de representación ininterrumpida, la artista decidió poner fin al vínculo contractual con quien fue el arquitecto de su desarrollo artístico desde sus primeros pasos en televisión hasta su consolidación como una de las figuras más exitosas del pop latino.
La ruptura no sólo abrió un conflicto familiar, sino también una disputa económica y judicial por el control de un patrimonio multimillonario generado durante toda su trayectoria artística. Según trascendió a partir de una auditoría encargada por la propia cantante, Tini sostiene que no tiene acceso ni control sobre gran parte de las ganancias producidas por su trabajo y que los derechos económicos de su carrera quedaron administrados por sociedades controladas por su padre y por su hermano Francisco Stoessel.
De acuerdo con la información difundida por el entorno de la artista, la desvinculación profesional se produjo aproximadamente tres meses atrás, por decisión de Tini, quien buscó asumir un manejo más directo de su carrera y de sus finanzas personales. Esa decisión dio origen a una revisión integral de la estructura jurídica y contable que administró durante quince años los ingresos provenientes de conciertos, contratos publicitarios, derechos de imagen, regalías musicales y acuerdos internacionales.










