Horacio Marín, presidente y CEO de YPF, detalló su estrategia de gestión disruptiva en la petrolera, caracterizada por un enfoque en el rendimiento directo que él mismo define sin eufemismos como “plata o mierda”.
La máxima, que describe un esquema de objetivos concretos, medición individual y recompensas directas asociadas al desempeño, parece ser el eje rector de su gestión al frente de la compañía energética nacional.
Este modelo de incentivos no se limita a la alta gerencia, sino que se extendió a la base operativa, incluyendo equipos de perforación y personal de estaciones de servicio.
En este último segmento, la petrolera implementó un sistema administrativo que permite identificar las ventas individuales de cada trabajador.
Según Marín, quien vende un producto en las tiendas obtiene una compensación equivalente al 6% de la operación realizada.






