Cuando eran las 8.37 de la mañana del miércoles (4.52 en la España peninsular), los sismógrafos detectaron una fuerte señal en el Himalaya, la cordillera más alta del planeta. El Servicio Geológico de Estados Unidos la identificó en un primer momento como un terremoto de magnitud 4,4, pero la reclasificó después como el rastro sísmico de un gigantesco deslizamiento de 5,2 procedente de un glaciar. Este fenómeno produjo una monstruosa riada en el corredor montañoso de Gyirong, fronterizo entre Nepal y Tíbet, que ha causado ya más de 165 muertos y cientos de desaparecidos —el Ministerio de Exteriores confirma que no se ha podido localizar a cuatro españoles—. Recopilamos lo que se sabe y lo que no sobre este desastre natural. ¿La catástrofe se produjo por un terremoto? El Servicio Geológico de EE UU (USGS) registró inicialmente un seísmo de magnitud 4,4 que se llegó a interpretar como un terremoto que había provocado la posterior avalancha. Más tarde, el USGS realizó análisis adicionales “de estaciones sísmicas cercanas, ondas sísmicas de período largo e imágenes satelitales” que llevaron a determinar “que el evento sísmico fue más bien un colapso de un glaciar y un flujo de escombros, y que no se había producido ningún terremoto”. Es decir, lo que registraron los sismógrafos no tenía origen tectónico, sino que era el temblor provocado por el masivo desprendimiento de escombros.What looked like an M4.4 earthquake was actually the vibration generated by an avalanche of rock and ice that fell on the #Nepal-Tibet border. When reviewing the signal in more detail, the USGS scientists noticed that it did not have the typical shape of an earthquake due to… https://t.co/TRTd8BUb9A— Amilcar Carrera-Cevallos (Earthquake) (@amilcarcasper) August 26, 2026