Forman una de las parejas más queridas y sólidas del universo del corazón, al que él llegó por herencia y ella, sencillamente, por enamorarse de él. Pero Francisco Rivera y Lourdes Montes han sabido construir también carreras propias más allá de sus apellidos. Retirado de los ruedos, Rivera se ha reinventado como empresario y mantiene intereses en distintos sectores, mientras Lourdes ha consolidado con MiAbril su nombre en la moda flamenca y amplía ahora su creatividad hacia la decoración y el arte de la mesa. Esa estabilidad profesional coincide con una nueva etapa familiar: la pareja acaba de invertir en una casa en Sevilla con espacio de sobra para su familia numerosa, aunque por el momento no ha trascendido si la vivienda se convertirá en su nueva residencia o responde a una inversión patrimonial.

Según ha podido confirmar Vanitatis, la adquisición se formalizó el pasado mes de mayo y se hizo a nombre de una de las sociedades históricamente vinculadas a Francisco Rivera. La compañía figura desde entonces como propietaria de la totalidad de esta vivienda unifamiliar en uno de los barrios residenciales más característicos del sur de Sevilla. La casa cuenta con una parcela superior a los 300 metros cuadrados, de los que algo más de un centenar corresponden a la superficie ocupada por la edificación y el resto queda como espacio descubierto. La casa se distribuye en planta baja y principal, con azotea y un pequeño torreón.