Tres errores propios. Tres malas definiciones que dinamitaron la ilusión. River firmó su eliminación de la Copa Sudamericana en una noche donde su mayor enemigo no fue Independiente Santa Fe, sino él mismo, a través de los fallos de Rafael Santos Borré, Lucas Martínez Quarta y Santiago Beltrán. Una paradoja cruel para el arquero, que atajó tres penales durante la tanda, pero terminó errando el suyo en la última ejecución.Pese a dominar en el Monumental y ser superior durante el tiempo regular, la caída por 8-7 en una eterna serie de penales se explica desde la falta de contundencia propia, la misma que le había faltado durante los 90 minutos. De los 11 tiros que ejecutó el local, el arquero colombiano Weimar Asprilla solamente atajó uno: el disparo de Facundo González, el cual logró despejar con los pies. Los otros tres errores fueron más costosos porque ni siquiera encontraron destino de arco.— DSPORTS (@DSports) August 27, 2026

El dolor más agudo probablemente radique en los pies de Borré. Después de que Beltrán comenzara su gran noche al taparle a Emanuel Olivera el tercer penal de Santa Fe, el delantero se hizo cargo del quinto remate de River. Tenía la clasificación en sus botines y el único match point a favor del Millonario, pero cruzó demasiado su ejecución y la pelota se estrelló contra el poste. La oportunidad inmejorable para cerrar la serie terminó convirtiéndose en el punto de partida de una agonía.Después de esa chance desperdiciada, Fagúndez, autor del empate 1-1 durante el tiempo regular, llevó la definición a la muerte súbita. Allí llegó el turno de Martínez Quarta, encargado del sexto disparo. El defensor buscó potencia, pero tomó la pelota demasiado de abajo y la mandó por encima del travesaño, dejando nuevamente a River al borde del abismo. Pero otra vez apareció Beltrán: le adivinó la intención a Jhojan Torres y sostuvo con vida a un equipo que parecía empeñado en complicarse solo.— SportsCenter (@SC_ESPN) August 27, 2026