Si es cierto que el futuro de Eduardo Coudet dependía de esta serie, la eliminación, y en la forma en que se produjo, parece llevarlo derecho a la renuncia. Y los dirigentes tienen motivos de sobra para aceptársela; se esfumó el margen para vislumbrar que con este capitán del barco se puede emerger de este naufragio.El entrenador se fue anoche sin hablar, en un momento en el que cobran resonancia las palabras que dijo hace diez días, tras la derrota ante Tigre: “Sé lo que es River, si veo que no se dan los resultados, no le voy a hacer mal a River, ni a la dirigencia que confió en mí, ni al hincha. No soy necio, sé que no es una situación fácil ni linda, que no me tocó vivir nunca, multiplicada por 1000 por ser River. No voy a perjudicar al club, voy a intentarlo y si no sale me haré responsable, diré que no me fue bien”. Tras la eliminación en la Copa Argentina ante Aldosivi, el penúltimo puesto en el Clausura y esta prematura marginación en la Copa Sudamericana, Coudet ya escribió su propio epitafio. Todo en poco tiempo, en un acelerado derrumbe. El presidente Stefano Di Carlo tampoco ocultó la realidad en su última conferencia de prensa: “Es inadmisible la cantidad de derrotas”.La frustración de Almada, Borré y BeltránGonzalo Colini - La NaciónEste River se boicotea de todas las maneras posibles. Santiago Beltrán era el héroe de los penales, había atajado tres, dos de ellos con match-points en contra, pero cuando le tocó patear a él, cuando ya lo habían hecho sus diez compañeros, el remate se le fue muy alto. Fue derrota por 8-7 en los penales, luego de un 1-1 en el que River volvió a ser un equipo insólito, tan capaz de hacerse cargo del partido como de rifarlo, con Coudet otra vez como responsable, a partir de modificaciones en el segundo tiempo que hicieron del equipo una caricatura.Hay datos que dejan mal parado al Chacho. En los últimos 11 partidos hizo 44 cambios. Tras 29 modificaciones (65%), River perdió una ventaja (la de esta noche con Independiente Santa Fe), pasó del empate a la derrota o siguió perdiendo hasta el final. Si con este plantel armado con inversiones millonarias el entrenador no da en la tecla, es imposible no señalarlo como responsable. Intenso y profundo, pero con el punto de mira desajustado. River salió impulsado por la voluntad y condicionado por una falta de ajuste que no es nueva. En menos de cinco minutos, Driussi ya había tenido dos ocasiones: una se le fue por arriba del travesaño y la otra salió junto a un poste. Falta de precisión y finura en un delantero que volvía a ser titular, después de uno de los tantos desgarros que le quitan continuidad desde que volvió. Con un poco más de rodaje, en el segundo tiempo se reencontró con el gol. Coudet lo eligió en lugar de un Borré que se enreda cuando llega al área.Impuso condiciones River de arranque, con autoridad y postura agresiva. Hacía circular la pelota con velocidad y varios se desmarcaban para ofrecerse al pase. Por la derecha, las triangulaciones entre Montiel, Andrada y Galván desbordaban a la defensa colombiana. River atacaba de manera constante y masiva. Hacía un desgaste importante para un equipo que anda justo de batería y siente el desarrollo de los partidos a medida que se acumulan los minutos.El local amplió el frente ofensivo con las subidas de Acuña, mientras Correa y Almada intentaban hacer valer la gambeta en la puerta del área. El repertorio era variado, pero el gol no llegaba. Una gran inversión, en despliegue y recursos futbolísticos, sin eficacia. Diecisiete remates (cinco al arco) tuvo River en el primer tiempo, ante un rival que no encontraba mejor manera de frenarlo que con las pérdidas de tiempo en cada reanudación y la simulación de lesiones.La desolación de los jugadores de River tras la eliminaciónGonzalo Colini - La NaciónAcelerado como el equipo, al Chacho Coudet se le atropellaban las palabras cuando les habló a sus jugadores en la pausa de hidratación: “Sigamos con este ritmo y circulación de la pelota, dale que estamos bien”. La preocupante actualidad de River también pasa por una cuestión de confianza. Si no capitaliza los buenos momentos, las dudas lo vuelven a sobrevolar. Hay inseguridades que siguen ahí, como los pases imprecisos en zonas comprometidas o la lectura incorrecta de una jugada. En el primer tiempo no se pudo blindar ni ante un rival que solo avanzó por equivocaciones ajenas, como la libertad que encontró Zapata entre los zagueros centrales para un cabezazo que controló Beltrán. Se fue desinflando River en los últimos minutos de la primera etapa. La cabeza le empezaba a trabajar por todo lo que no había podido aprovechar.El juego le venía respondiendo bastante bien para lo que son sus antecedentes recientes, pero River solo podía encontrar tranquilidad y alivio con un gol. Y cuanto antes, mejor, porque el argentino Bustos le había quemado los guantes a Beltrán tras una jugada en la que Acuña y Otamendi habían quedado pagando lejos del área. La respuesta fue contundente, una virtud que River anheló toda la noche. Driussi salió del área para participar en el armado de una jugada y volvió para conectar en el segundo palo el centro pasado de Montiel. Pareció fácil, pero hasta ese instante a River se le había hecho difícil.Encara Almada con la pelota dominadaGonzalo Colini - La NaciónEl curso del encuentro no se modificaba, River mantenía la búsqueda, hasta que los cambios de Coudet afectaron la estructura, causaron desorientación. Los ingresos de Vera y Borré no potenciaron lo que se venía haciendo; achataron al equipo, al margen del mensaje de repliegue que se desprendía del cambio de un volante de creación (Galván) por uno de contención (Vera). Y el estropicio se consumó con la salida de Montiel para que Martínez Quarta pasara de lateral y el juvenil Facundo González acompañara en la zaga a Otamendi. River lo invitaba a Independiente Santa Fe a que se animara, le daba una oportunidad. El equipo de Coudet entró en esos pasajes de tontera a los que es tan afecto y lo pagó con la mano de Martínez Quarta en el penal que convirtió Fagúndez para el 1-1. Insólito, nuevamente River y su tendencia a la autodestrucción. Quedó aturdido, así llegó a los penales, impregnado de miedos que lo condujeron a otro sonoro fracaso en muy poco tiempo.El compacto de River 1 (7) - Independiente Santa Fe 1 (8)Mundo RiverCopa SudamericanaIndependiente Santa Fe de Colombia