Aunque muchos descubrieron el producto estrella de Charlotte Tilbury la semana pasada gracias a una promoción de la revista Elle, el Beauty Light Wand lleva casi una década en circulación. Charlotte Tilbury lanzó la primera versión en 2017 como un iluminador líquido con aplicador de esponja. Dos años después amplió la gama con Goldgasm, Pinkgasm y Peachgasm, tonos que ya se movían entre el iluminador y el colorete. Pinkgasm terminó convirtiéndose en el gran fenómeno. En 2021, Vogue US hablaba de 41.000 personas en lista de espera y Allure de más de 50.000, después de meses agotado.En la nota de prensa remitida por la firma, Charlotte Tilbury lo presenta así: “Darlings, cuando diseñé mis exclusivas y originales Beauty Wands, cambié para siempre las reglas del contorneado, el colorete y el brillo. Ahora, cualquier persona de cualquier parte del mundo puede disfrutar en unos segundos de mi secreto para lucir los pómulos y la seguridad en sí misma de las supermodelos”. Isabel Auernheimer, maquilladora de cine y televisión, habla claro: “Es un colorete líquido que existe desde hace años y al que se incorporan pigmentos de luz”. La forma de aplicarlo tampoco es nueva. “Desde hace un tiempo, el colorete se aplica también sobre el pómulo y se lleva hacia la sien, incluso hasta la zona del ojo. Si el producto ya aporta color y luz, no hace falta añadir después otro iluminador”.Qué tiene realmenteDavid Deibis, maquillador oficial de Perricone MD, define este tipo de fórmulas como una combinación entre “el color saludable de un colorete y la capacidad de reflejar la luz de un iluminador. Una luminosidad bonita parece salir de la propia piel. Si el producto tiene partículas demasiado grandes o se aplica en exceso, puede verse metálico o incluso graso”.Carmen Aznar, responsable de desarrollo de producto de Saigu Cosmetics, explica que esa luz suele proceder de perlas basadas en micas naturales o sintéticas, aunque también influyen los aceites y texturizantes. “Lo que buscamos es que el ojo perciba luminosidad, pero que no sea capaz de identificar de dónde viene: que veas la piel luminosa, no partículas de brillo sobre ella”. El tamaño importa. “Si es demasiado grande, el brillo se hace muy evidente; pero si es demasiado pequeña, el acabado puede volverse más mate”, indica.Auernheimer coincide. “Es importante que los pigmentos de luz no sean muy grandes. Cuando hay un exceso de metalizado, el producto se ve más. Lo bonito es que quede casi transparente, como una veladura, y que por debajo se siga viendo la piel”.La textura importa tanto como el pigmento. “El resultado depende del equilibrio entre emolientes, pigmentos y texturizantes. Si están bien equilibrados, conseguimos que el producto se integre visualmente con la piel en lugar de quedarse como una capa sobre ella”, señala Aznar. Auernheimer añade: “Si queda demasiado seca puede cuartearse y, si es demasiado pegajosa, con el roce puede ir abriéndose a lo largo del día”.La preparación de la piel también cuenta. Según Aznar, una piel muy seca o deshidratada puede dificultar que el maquillaje se extienda y se integre bien. En las pieles secas o maduras, Deibis prefiere texturas cremosas e hidratantes; en las grasas recomienda menos cantidad y concentrarla en la parte alta del pómulo. Si hay mucha textura, aconseja aplicar poco producto o evitar esas zonas, porque la luz puede hacerlas más visibles.El Beauty Light Wand se presenta en un tubo con aplicador de esponja para depositar el producto directamente sobre la mejilla y después difuminarlo. Auernheimer, sin embargo, prefiere los dedos. “Eres más consciente de la cantidad de producto que coges y puedes integrarlo mejor en la piel. Además, no existe una colocación válida para todo el mundo. Aplicar colorete e iluminador debería ser como hacer un traje a medida. Depende de qué volúmenes quieres destacar en cada cara”.Deibis recomienda aplicar poca cantidad, difuminar hacia la sien y sumar capas solo si hace falta.Todo en uno, pero ¿a qué precio?Parte del atractivo está en simplificar el maquillaje. “Son fáciles de aplicar y permiten conseguir color y luz en un solo gesto, incluso sin tener una técnica profesional”, explica Deibis. Auernheimer coincide: “Lo que estamos pidiendo a gritos es ir favorecidas con poco tiempo, un neceser pequeño y productos multiuso”. Color y luz en un solo producto permiten ahorrar pasos y prescindir de varias brochas.Tampoco llegó a la promoción como un desconocido. Tenía detrás años de fama, roturas de stock y largas listas de espera. Su precio habitual ronda los 44 euros. La periodista de belleza Abigail Campos lo explica así: “Poder conseguirlo de regalo con una revista reforzó la sensación de oportunidad y esa urgencia de hacerse con él antes de que desapareciera”.Pero una cosa es el fenómeno y otra el producto. ¿De verdad merece la pena? Auernheimer habla claro: “Es un buen producto, eso es incontestable, pero el precio me parece alto. Hay productos más baratos que están a su altura y, en algunos casos, incluso lo superan”. El precio, añade, también eleva las expectativas: cuanto más cuesta un cosmético, más se le exige.Deibis se fija en otros aspectos. “La técnica influye muchísimo. Las fórmulas más cuidadas suelen ofrecer pigmentos más refinados, mejor capacidad para difuminar y una luminosidad más elegante”. También señala la duración y el comportamiento durante el día como factores que pueden marcar diferencias.“Puede haber grandes diferencias entre una fórmula de 40 euros y otra mucho más barata, pero el precio por sí solo no nos dice necesariamente si una fórmula es mejor o peor”, explica Carmen Aznar. En el coste intervienen las materias primas, el lugar y el proceso de fabricación, el envase, el desarrollo o los ensayos. “Incluso utilizar un ingrediente más caro no garantiza automáticamente un mejor resultado. Dos fórmulas pueden tener listas de ingredientes muy parecidas y, sin embargo, comportarse de forma muy diferente”, explica Aznar. Para saber si dos productos se parecen de verdad propone fijarse en “la pigmentación, la textura, la facilidad de difuminado, la luminosidad, el acabado y la duración”.Buena parte del fenómeno se explica por la suma de un producto fácil de usar, una marca con enorme tirón y la posibilidad de conseguirlo muy por debajo de su precio habitual. Pero hoy comparte terreno con muchas otras fórmulas que ofrecen el mismo efecto de color, luz y piel jugosa en un solo gesto. Si te quedaste sin él, hay alternativas.Qué otras alternativas existenBlush Filter, Huda Beauty Colorete líquido con microperlas finas que aportan luminosidad y dejan un acabado suave, jugoso y modulable. 29 euros, en Sephora.Plush Blush, KIKO Milano Colorete líquido con aplicador de esponja, acabado luminoso y efecto soft focus. Sus reflejos finos lo acercan bastante a la idea de color y luz en un solo gesto. 16,99 euros.Iluminador Líquido, Saigu Cosmetics Fórmula fluida en un tono bronce con reflejos dorados que aporta luz y color con un acabado satinado y natural. 28 euros, en Saigu Cosmetics.No Makeup Radiant Glow Balm, Perricone MD Bálsamo tres en uno para mejillas, ojos y labios que aporta color, brillo y luminosidad. La fórmula incluye vitamina C, niacinamida y manteca de karité. 42 euros, en Perricone MD.The Cheek Peek, Yepoda Colorete sérum de textura ligera y acabado jugoso, con pigmentos que aportan color y un brillo suave. 19 euros.Love Flush Blush, Too Faced Colorete líquido luminoso de textura ligera y modulable, pensado para fundirse con la piel y dejar un rubor fresco con brillo suave. 25 euros, en Sephora.Sunkisser Colorete & Bronceador, Maybelline New York Colorete-bronceador líquido de textura ligera y modulable que aporta color y luminosidad con acabado glow. Su fórmula está enriquecida con vitamina E y promete hasta 12 horas de duración. 10,55 euros.