La demanda colectiva de 48 fiscales generales de Estados Unidos contra Meta, el conglomerado dueño de Facebook, Instagram y WhatsApp, terminó abruptamente este miércoles al anunciarse un acuerdo preliminar entre las partes que apunta a una transformación en la forma en que operan las redes sociales. Apenas horas antes, el consejero delegado de Instagram, Adam Mosseri, afirmó en el juicio que “no hay soluciones mágicas” para evitar el comportamiento adictivo de los menores en las redes y el potencial daño a la salud mental. El acuerdo anunciado al día siguiente anuncia cambios en estos productos y un reconocimiento de que no estaban haciendo ningún esfuerzo efectivo por evitar la adicción en menores. Como parte del acuerdo, que debe aprobar el juez federal de Oakland, Meta tendrá que pagar una indemnización de hasta 18.000 millones de dólares. Es una cantidad descomunal que revela con frialdad un reconocimiento del daño causado hasta ahora, pero está muy lejos de lo esperado en caso de condena. Meta, que ganó 60.458 millones de dólares en 20251, calculaba que perder este juicio podría llevarla a la quiebra. Los fiscales pedían 200.000 millones. La cifra final indica que la empresa ha accedido a sacrificar otras cosas, y esto es lo importante. Meta estará obligado a modificar la forma en que funcionan sus redes. Habrá un límite por defecto de dos horas de uso para menores de 18 años que solo puede ser eliminado por los padres; la aplicación se bloqueará por defecto entre las 12 de la noche y las seis de la mañana; no enviará notificaciones en horario escolar; habrá un mecanismo para que los menores denuncien contenido dañino y Meta estará obligado a responder en seis horas; los menores no podrán ver el número de likes o reacciones a los posts, ni podrán usar filtros estéticos; existirá la opción de tener un feed no personalizado, de forma que el algoritmo no pueda servir contenido diseñado para los gustos íntimos del menor. Meta acepta que un auditor externo vigile la compañía e informe a los fiscales, y se le prohíbe volver a hacer afirmaciones engañosas sobre sus medidas de seguridad. El acuerdo intenta que se sumen a estas medidas compañías de redes rivales, como TikTok y YouTube. Meta ya había perdido dos juicios anteriores con indemnizaciones multimillonarias por el daño mental que causan sus productos. Las redes sociales se han visto impunes en los tribunales mientras las denuncias se centraban en el contenido, pues están protegidas de responsabilidad. Eso ha cambiado cuando los fiscales han argumentado que es el diseño mismo del producto lo que tiene efectos nocivos. Meta, TikTok y YouTube se enfrentan a miles de demandas particulares en Estados Unidos. Este caso trataba de probar ante la justicia cosas que la sociedad ya daba por seguras. Que las redes sociales están diseñadas para que el usuario pase el mayor tiempo posible pegado a la pantalla, que ese funcionamiento provoca adicción y es nocivo sobre todo para los menores, y que las empresas engañan al público sobre sus supuestas medidas de seguridad. La primera obligación seria de modificar sus productos para proteger a los menores ha llegado de un juzgado de Oakland mientras los poderes legislativos de todo el mundo arrastran los pies, se encogen de hombros, o prometen una prohibición total muy difícil de ejecutar, como demuestran los casos de Australia y Francia. El discurso de que no hay “soluciones mágicas” terminó este miércoles. Claro que se pueden dar pasos obvios hacia un mejor entorno digital. Y a los gigantes de internet se les puede obligar.
Límites reales a las redes sociales
El acuerdo judicial de Meta en EE UU es una guía para diseñar regulaciones efectivas en todo el mundo que protejan a los menores












