El presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, ha ordenado hacer efectiva la entrega en extradición a Estados Unidos de cinco cabecillas de grupos criminales. Las autoridades del país tienen en su custodia a tres de ellos: Willington Henao Gutiérrez, alias El Mocho Olmedo; Carmen Evelio Castillo Carrillo, alias Muñeca, y Geovany Andrés Rojas, conocido como Araña. La decisión también incluye a Fredy Castillo Carrillo, alias Pinocho, y a Gabriel Yepes Mejía, alias HH, quienes están prófugos de la justicia. “Desde el primer día fui claro: la paz no puede ser refugio para criminales ni mecanismo de impunidad”, ha escrito en X el nuevo mandatario, luego de anunciar las extradiciones en la noche de este miércoles, desde el Palacio de San Carlos, acompañado por su ministro de Justicia, Iván Cancino. Las extradiciones ya habían sido concedidas por el Gobierno de Petro, en 2025, pero permanecían suspendidas debido a que los cabecillas hacían parte de las mesas de diálogo de su política de paz total. Pese a algunos avances, la anterior Administración no llegó a un acuerdo final con ningún grupo y el nuevo Gobierno ha sepultado dicha posibilidad, tal como había prometido De la Espriella en campaña.Los futuros extraditados hacen parte de distintas estructuras armadas, todas vinculadas con actividades del narcotráfico. El Mocho Olmedo es el segundo cabecilla del Frente 33, uno de los grupos disidentes de la extinta guerrilla de las FARC que operan bajo la sombrilla llamada Estado Mayor de Bloques y Frentes (EMBF); alias Muñeca y Pinocho han hecho parte de las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada (ACSN), un grupo de origen narcoparamilitar con presencia en el norte del país; mientras que Yepes Mejía es el comandante de Comuneros del Sur, el frente disidente de la guerrilla del ELN en el departamento de Nariño que negociaba por su cuenta con el anterior Gobierno. Petro decidió frenar su extradición en medio de uno de los diálogos con mayores avances, ya que los Comuneros llegaron a entregar centenares de artefactos explosivos para que fueran destruidos y firmaron acuerdos para sustituir 5.000 hectáreas de cultivos ilícitos.El entonces presidente también detuvo la extradición de alias Araña, cuya captura por sorpresa socavó las mesas de diálogo, pues ocurrió cuando terminaba de participar en una rueda de prensa en un hotel de Bogotá, en febrero de 2025, bajo la promesa de que estaba amparado por las negociaciones de paz. Al igual que Yepes Mejía, Araña es requerido por una corte del Distrito Sur de California (Estados Unidos) por cargos relacionados con narcotráfico. Su captura fue interpretada como una traición, y el Gobierno cuestionó a la Fiscalía por ejecutarla, al considerar que sembraba desconfianza en las otras mesas vigentes. “Las órdenes de extradición pueden cesar si los procesos de paz demuestran avances de importancia”, dijo entonces Petro, que buscaba resistirse a las presiones de la Administración de Donald Trump. De la Espriella, en cambio, se ha mostrado más alineado con los requerimientos del Gobierno estadounidense.