NoticiaDesde pozos cristalinos de Montes de Oca hasta el Cabo de la Vela y Mayapo, este itinerario reúne algunos de los paisajes y experiencias imperdibles.Una ruta de tres o cuatro días permite conocer desde los paisajes verdes de la Serranía del Perijá hasta el Caribe y las dunas de la Alta Guajira. Foto: Prensa Gobernación de La GuajiraPERIODISTA DE MEDIOAMBIENTE Y SALUD26.08.2026 18:23 Actualizado: 26.08.2026 18:25
En el municipio de Albania, en el corazón de La Guajira, un bosque seco tropical de 21 hectáreas alberga un proyecto que busca demostrarle al turista que el departamento no es solo desierto: también es serranía, río y mar. El Hotel Waya Guajira, operado por la cadena OxoHotel, se ha convertido en los últimos 14 años en punto de partida para recorrer esa doble geografía —el verde de las montañas y el amarillo de las dunas— bajo una premisa de sostenibilidad y trabajo con comunidades locales.Ángel Correa, gerente general del hotel, ha visto de cerca esa transformación. Su experiencia al frente del Waya sirve hoy para trazar la ruta de lo que un viajero puede hacer en la región: desde terapias de bienestar hasta expediciones al desierto más septentrional de Suramérica. LEA TAMBIÉN Ángel Correa, gerente general del hotel Waya Guajira. Foto:Hotel Waya Guajira.El itinerario que propone el hotel para conocer esa doble cara del departamento se construye, precisamente, sobre esa cercanía geográfica poco conocida: en un radio de menos de dos horas y media desde Albania es posible pasar de las terrazas de agua dulce de la Serranía del Perijá a las playas y dunas del Caribe guajiro, y de ahí extender el recorrido hacia la Alta Guajira.Se trata de una ruta pensada para tres o cuatro días, en la que las salidas de exploración se alternan con jornadas de descanso en el hotel, de modo que el viajero recorra tanto el verde de la montaña como el amarillo del desierto sin perder el componente de bienestar que caracteriza la propuesta. El verde: serranía y ríosA menos de una hora del hotel, el río Jordán forma terrazas naturales que emergen como manantiales en medio de la Serranía del Perijá en un lugar conocido como Montes de Oca. Este es un plan pensado para quienes buscan naturaleza y agua dulce sin alejarse demasiado del alojamiento. Es la cara menos conocida de La Guajira, la que Correa asocia con “ríos fantásticos” y “pozos lindos” que conviven con la tradición del vallenato en la zona sur y media del departamento. LEA TAMBIÉN Montes de Oca, La Guajira Foto:Cortesía de los viajerosEl amarillo: desierto, playas y Alta GuajiraEn sentido contrario, hacia el norte, el paisaje cambia por completo. A poco más de dos horas están las playas del Cabo de la Vela, donde el oleaje se encuentra con las dunas; y a 70 minutos, Mayapo, con su mar de azul intenso y su tradición pesquera, que permite comer pescado fresco el mismo día de la salida. Para quienes disponen de más tiempo, la ruta se extiende hasta Uribia y la Alta Guajira, con las dunas de Taroa y Punta Gallinas como destinos aspiracionales dentro del propio itinerario nacional. LEA TAMBIÉN Todas estas salidas se ofrecen a través de aliados locales curados por el hotel bajo un sello propio, llamado Sello de Experiencia Wayá, que ha formado y capacitado a microempresarios wayúu y afrodescendientes para prestar servicios turísticos formales —desde guianza hasta transporte— y volverse progresivamente autosostenibles.El Hotel Waya Guajira articula experiencias de naturaleza, bienestar y turismo comunitario. Foto:iStockEl hotel como punto de descansoEl itinerario ideal, según la experiencia acumulada en el hotel, es de tres o cuatro noches: suficiente para alternar salidas de exploración con jornadas de descanso. Tras las excursiones, los huéspedes regresan a masajes con sales de Manaure, terapias de sonido con gong y cuencos tibetanos, meditación y, próximamente, yoga.Hotel Waya Guajira. Foto:Waya Guajira HotelEl diseño arquitectónico del hotel aprovecha los vientos naturales de la región para reducir el uso de aire acondicionado, y el entorno —trupillos, buganvilias y cactus— funciona como refugio de aves como el sinsonte, el turpial y el mochuelo.La apuesta, en últimas, es cambiar la imagen que suele acompañar a La Guajira. El desierto es apenas una parte de un territorio donde también hay bosques, ríos, montañas y mar, paisajes que pueden recorrerse de la mano de quienes habitan la región.Para el viajero, esa diversidad permite construir un recorrido que no se limita a llegar hasta las dunas o las playas más conocidas. También abre la posibilidad de detenerse en los paisajes verdes del sur, conocer experiencias locales y regresar al desierto para completar el contraste.Así, entre el agua dulce de la Serranía del Perijá y las arenas de la Alta Guajira, el departamento plantea una experiencia turística en la que explorar y descansar hacen parte del mismo viaje, mientras las comunidades locales adquieren un papel cada vez más importante en la forma de mostrar el territorio.EDWIN CAICEDOPeriodista de Medioambiente y Salud @CaicedoUcros Sigue toda la información de Vida en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.







