En estos días se discute un nuevo proyecto de ley para estimular la inversión, presentado por el gobierno nacional: el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones en Nuevas Industrias, conocido como Súper RIGI. Luego del RIGI, llega ahora un esquema pensado para mega proyectos de al menos US$ 1.000 millones, orientados a actividades inéditas o experimentales —como grandes data centers—, que profundiza los (ya abultados) beneficios del régimen original. En esta nueva iniciativa, la desregulación es aún más fuerte en materia fiscal y cambiaria. Las contraprestaciones concretas y mensurables que cualquier esquema de estas características debiera tener, dado que otorga beneficios muy importantes solo a una parte de las empresas y proyectos, siguen ausentes. El Súper RIGI disminuye las alícuotas de impuestos importantes (Ganancias del 25% al 15%), prevé la exención de derechos de exportación desde el inicio, introduce rebajas de contribuciones patronales y también establece topes a impuestos provinciales.

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