CIUDAD DE MÉXICO (AP) — La primera reunión formal entre el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, y su homólogo mexicano, Roberto Velasco, quien asumió el cargo en abril, repitió el patrón habitual de las relaciones entre ambos países durante la administración de Donald Trump. Estados Unidos pidió “acciones decisivas” contra los cárteles. México enfatizó los “avances” en seguridad y reiteró la necesidad de respetar su soberanía y a los mexicanos en territorio estadounidense.No hubo comparecencia conjunta, sólo unas fotografías, escuetos comunicados y un post de Rubio en X en el que agregó que esas medidas decisivas debían destinarse también a paralizar el tráfico de fentanilo y la inmigración irregular, aunque este flujo hacia el norte prácticamente acabó desde que Trump regresó al poder en enero de 2025.Velasco llegó a Estados Unidos con numerosos frentes abiertos: nuevas acusaciones estadounidenses de vínculos entre políticos mexicanos y cárteles; los interrogantes comerciales de México ante la nueva guerra comercial entre sus socios, Estados Unidos y Canadá; las deportaciones de mexicanos a terceros países en medio de políticas antimigratorias cada vez más agresivas en territorio estadounidense o el empuje de Washington para realizar operaciones conjuntas en países aliados, algo a lo que México se niega.El canciller tenía previsto otras reuniones durante su visita a Washington, en la que previsiblemente también se podrían tocar alguno de estos temas, pero la Secretaría de Relaciones Exteriores no adelantó su agenda.El viaje se realiza también en medio de muchas turbulencias de la política mexicana con repercusiones transfronterizas.En los últimos días México ha presenciado las idas y venidas del que fuera gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha, acusado de narcotráfico por Estados Unidos en abril, que el viernes regresó a su puesto para dejarlo de nuevo al día siguiente. El viraje de Rocha se produjo tras las críticas de la presidenta a su regreso al poder, la convulsión que provocó la decisión en el seno del partido oficialista —que ya designó a su sucesora — y mientras la fiscalía federal sigue investigando presuntas irregularidades en la justicia en el estado noroccidental, sumido en la violencia entre facciones del Cártel de Sinaloa.Poco antes, el secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, participó en una cumbre de la agencia antidrogas de Estados Unidos (DEA, por sus siglas en inglés) celebrada en Argentina, donde fue elogiado por el director del departamento, Terrance Cole, quien denunció empero la corrupción de altos funcionarios mexicanos que colaboran con el crimen organizado.Por su parte, el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, también estuvo esta semana en Washington para abordar cuestiones comerciales con la esperanza de reducir los aranceles estadounidenses sobre ciertos sectores mexicanos como el automotriz o el del acero y el aluminio.